Palabras del Torá / a “vort” of Torah from R’ Bella Bogart

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Bella Bogart. The text follows the video, in Spanish and then in English.

 

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ Bella Bogart from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

 

Shalom Javerim,

Es para mí un honor y un placer volver a hablar con ustedes y presentar una corta enseñanza sobre el significado profundo de esta temporada del año en el calendario judío.

Uno de los elementos que une a la gente y a los países del mundo es el uso de un calendario común. Casi todo los países, salvo unos cuantos en África y Asia, usan hoy una forma del calendario gregoriano, ya sea por sí solo (como en los Estados Unidos y Cuba) ya sea en combinación con otro sistema (por ejemplo India, Bangladesh o Israel).

El famoso teologo judío del siglo XX, Rabino Mordejai Kaplan, propuso que el pueblo judío muchas veces vive en dos civilizaciones, con un pie en cada mundo. Nuestro calendario hebreo refleja esa dualidad. Como judíos, somos capaces de celebrar fiestas laicas nacionales y culturales -por ejemplo, el 10 de octubre en Cuba y el 4 de julio en los Estados Unidos- como parte de nuestra cultura y, en tanto judíos, nuestros tiempos asignados, nuestros moadim, fluyen en un ritmo propio. Como nuestros vecinos, nos reunimos para celebrar y adorar, y hay veces que nuestros caminos se separan.

Aqui es útil recordar las formas en las que el calendario espiritual judío es diferente, sin importar donde vivimos.

El calendario laico que la mayor parte del mundo sigue es un calendario solar. Sus fechas están basadas en la posición relativa de la tierra con el sol, y a su vez relativa a las estrellas. Este calendario es de origen cristiano, y fija este año como el año 2020 basado en la vida de Jesús.

El calendario espiritual judío es diferente. En el tiempo judío, este año no es el 2020 sino el 5780, a partir de la narrativa biblica de la creacion, y sus fechas estan basadas en los ciclos de la luna. Dado que los doce meses lunares son ligeramente más cortos que un año solar, ocasionalmente ajustamos el calendario para que las fiestas se alineen con sus estaciones originales.

Ahora, me gustaria hablar de vivir en “tiempo judío” y como los ciclos de nuestro calendario reflejan y promueven el viaje de nuestras almas.

El rabino Jonathan Kliger escribe: “Una forma fabulosa de aproximarse a la sabiduria de la tradición judía es estudiar el ciclo anual de las fiestas y estaciones sagradas. Cada tiempo del año posee un propósito espiritual alineado con los ciclos de la naturaleza. Visto de esta manera, al atravesar todo el calendario judío, nos encontramos con todos los temas de la vida humana experimentando el año entero como una senda espiritual. Esto es lo que llamamos vivir en “tiempo judío”.”

En esta epoca del año, correspondiente grosso modo con el mes laico de julio, los judíos llegamos a un nicho especial dentro del calendario judío. Es un intervalo para procesar la energía de duelo y pérdida, de dolor por la destrucción y la violencia que cargamos con nosotros- antes de movernos hacia el siguiente viaje de curación y renovación de las Altas Fiestas de Rosh Hashana y Yom Kippur.

Este año, Julio comienza en la mitad del mes hebreo de Tammuz y transiciona al mes hebreo de Av. Es durante este tiempo que encontramos el periodo simplemente conocido como “las tres semanas”. Entre el 17 de Tammuz (este año cae el 9 de julio) y Tisha Beav (en este año, el 30 de julio), las tres semanas son tradicionalmente consideradas un tiempo de desventura histórica para el pueblo judío. Muchas tragedias y calamidades se atribuyen a este periodo, incluidas entre otras: la ruptura de las tablas de la ley por Moisés al ver a la gente adorando al becerro de oro, la destrucción de los dos templos de Jerusalén. Más tarde, se añadio a esta lista desventuras como la expulsion de los judíos de España, asi como el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Es un tiempo de duelo general.

Mi padre, un refugiado de la Austria de Hitler, solía sollozar y decir: “Oy, shver tsu zain a yid!” (¡Cuán difícil es ser judío!) Yo no me podia conectar con esta afirmación. Y mas concretamente, con relacion a las tres semanas, era dificil para mi encontrar poder o inspiracion en la idea de que el que pueblo judío -o cualquier pueblo- podia ser un imán de tragedia, una victima mundial. De ese modo entendía yo, cuando era joven, lo que decía mi padre.

Mi yo joven sentía que era hora de abandonar esa vieja pesadez, el “fardo” de ese tipo de judaísmo, y en vez centrarme en los aspectos del judaísmo que celebraban y afirmaban la vida. No entendía los ayunos y el llanto, o abstenerse de cortarse el cabello, de afeitarse o de ir a fiestas, solo para lamentar la pérdida de un templo de Jerusalén hace dos mil años. Un templo que muchos de nosotros no querríamos ver restaurado en nuestros tiempos.

Por esto, es un poco sorprendente que con el tiempo haya encontrado un significado tan profundo en la práctica de honrar estas tres semanas. La edad y la experiencia muchas veces nos llevan a nuevos tipos de entendimiento. Este significado profundo es el que quiero compartir con ustedes.

Mi relacion con este periodo de tres semanas en el calendario judío es indicativa de una apreciacion aprendida de TODOS sus ciclos. He aprendido a apreciar como “vivir en tiempo judío” puede enriquecer nuestras vidas. Como individuos y comunidades, hemos sido dotados de un ciclo anual que nos invita a zambullirnos en la amplitud de la experiencia humana. Nos brinda oportunidades de ritualizar nuestras alegrías, al igual que nuestras penas. Al vivir el ciclo anual de “tiempo judío” nos permite sentir y procesar cada año mas profundamente, y a la vez nos conecta con nuestro núcleo divino, con nuestra resiliencia, y tal vez lo mas importante, con nuestra compasion.

Viajamos por el año judío, contando y recontando nuesta historia colectiva como un pueblo judío global, recordando, reviviendo como si todos nosotros estuvieramos en este viaje. ¿Y acaso no lo estamos? Todos experimentamos revelaciones milagrosas, pérdidas desoladoras. Ansiamos nuestra libertad y algunas veces experimentamos redención, revelación. La Torá no es sólo la historia de nuestro viaje colectivo, esta es el mapa de ruta para el alma individual.

Así, cuando observamos, ritualizamos nuestra propia experiencia así como el recordar de nuestro pueblo. Al celebrar nuestras alegrías compartidas y marcando nuestro luto comunitario, entendemos que la nuestra no es una experiencia solitaria. Reconocemos la divinidad presente en los momentos buenos y en los malos. Que la fuente de nuestras bendiciones y dificultades es, últimamente, una y la misma.

Llegamos a entender – no sólo con nuestras mentes sino dentro de nuestros corazones y nuestras almas – que Dios comparte nuestras alegrías y no nos abandona cuando nos sentimos más solos y asustados. Aprendemos y reaprendemos esto para que cuando necesitemos a Dios, sepamos exactamente dónde buscarlo: en Dios y en nuestra conexión global judia.

Que sea así para ustedes. Con bendiciones para todos ustedes.

Shalom.

 

SHALOM CHAVERIM. IT’S MY HONOR AND PLEASURE TO SPEAK WITH YOU AGAIN AND SHARE A BRIEF TEACHING ABOUT THE DEEP MEANING OF THIS TIME OF YEAR ON THE JEWISH CALENDAR.

ONE OF THE THINGS THAT UNITES MOST PEOPLE AND COUNTRIES OF THE WORLD IS A COMMON CALENDAR.  ALL BUT A HANDFUL OF COUNTRIES IN AFRICA AND ASIA USE SOME FORM OF THE GREGORIAN CALENDAR, EITHER BY ITSELF (LIKE THE U.S. AND CUBA), OR IN CONJUNCTION WITH ANOTHER SYSTEM (FOR EXAMPLE INDIA, BANGLADESH AND ISRAEL).

THE FAMOUS 20TH CENTURY JEWISH THEOLOGIAN, RABBI MORDECAI KAPLAN, PROPOSED THAT JEWISH PEOPLE OFTEN LIVE IN TWO CIVILIZATIONS, WITH ONE FOOT IN EACH WORLD. OUR HEBREW CALENDAR REFLECTS THAT DUALITY. AS JEWS, WE ARE FULLY ABLE TO EMBRACE SECULAR NATIONAL AND CULTURAL HOLIDAYS – FOR EXAMPLE OCTOBER 10TH IN CUBA AND THE 4TH OF JULY HERE IN THE UNITED STATES –  AS PART OF OUR CULTURE. AND, AS JEWS, OUR DESIGNATED TIMES, OUR MOADIM, FLOW IN A RHYTHM ALL THEIR OWN. LIKE OUR NEIGHBORS, WE GATHER TO CELEBRATE AND WORSHIP; THERE ARE TIMES THEN WHEN OUR PATHS DIVERGE. 

HERE IT’S HELPFUL TO REMEMBER HOW THE JEWISH SPIRITUAL CALENDAR IS DIFFERENT, ANY WHY THAT’S IMPORTANT NO MATTER WHERE WE LIVE.

THE SECULAR CALENDAR THAT MOST OF THE WORLD FOLLOWS IS A SOLAR CALENDAR.  ITS DATES ARE BASED ON THE POSITION OF THE EARTH RELATIVE TO THE SUN, WHICH THEN SEEMS TO MOVE RELATIVE TO THE STARS.  THE CALENDAR IS OF CHRISTIAN ORIGIN, AND DATES THE PRESENT YEAR AS 2020 – YEARS BASED ON THE LIFE OF JESUS.

THE JEWISH SPIRITUAL CALENDAR IS DIFFERENT.  IN JEWISH TIME, THE YEAR IS NOT 2020 BUT RATHER 5780 (FROM THE BIBLICAL ACCOUNT OF CREATION), AND ITS DATES ARE BASED ON CYCLES OF THE MOON. AND SINCE 12 LUNAR MONTHS ARE SLIGHTLY SHORTER THAN A SOLAR YEAR, WE OCCASIONALLY ADJUST TO KEEP OUR FESTIVALS IN ALIGNMENT WITH THEIR INTENDED SEASONS.

NOW – I WANT TO TALK A LITTLE BIT ABOUT LIVING IN “JEWISH TIME” AND HOW THE CYCLES OF OUR CALENDAR REFLECT AND SUPPORT THE JOURNEY OF OUR SOULS.

RABBI JONATHAN KLILGLER WRITES: “ONE FABULOUS WAY TO APPROACH THE WISDOM OF THE JEWISH TRADITION IS TO STUDY THE ANNUAL CYCLE OF HOLIDAYS AND SACRED SEASONS. EACH TIME OF THE YEAR IS ASSIGNED A SPIRITUAL PURPOSE THAT ALIGNS WITH THE CYCLES OF NATURE… TAKEN AS A WHOLE, WHEN ONE TRAVELS THIS WAY THROUGH THE ENTIRE JEWISH CALENDAR, ONE STRIKES ALL THE THEMES OF HUMAN LIFE, AND ONE EXPERIENCES THE ENTIRE YEAR AS A SPIRITUAL JOURNEY. WE CALL THIS LIVING IN “JEWISH TIME”.

DURING THIS TIME OF YEAR ROUGHLY CORRESPONDING TO THE SECULAR MONTH OF JULY, JEWS REACH A SPECIAL NICHE CARVED INTO THE JEWISH CALENDAR. IT’S AN INTERVAL FOR PROCESSING THE ENERGY OF GRIEF AND LOSS, AND ANY PAIN OF DESTRUCTION AND VIOLENCE THAT WE MIGHT BE CARRYING – PRIOR TO MOVING INTO THE UPCOMING HEALING AND RENEWING JOURNEY TO (AND THROUGH) THE HIGH HOLIDAYS OF ROSH HASHANAH AND YOM KIPPUR.

THIS YEAR, JULY STARTS IN THE MIDDLE OF THE HEBREW MONTH OF TAMMUZ AND TRANSITIONS INTO THE HEBREW MONTH OF AV. IT IS DURING THIS TIME THAT WE ENCOUNTER THE PERIOD KNOWN SIMPLY AS “THE THREE WEEKS.” BETWEEN THE 17TH DAY OF TAMMUZ (THIS YEAR, JULY 9) AND TISHA B’AV (THIS YEAR, JULY 30), THE THREE WEEKS ARE TRADITIONALLY CONSIDERED TO BE A TIME OF HISTORICAL MISFORTUNE FOR THE JEWISH PEOPLE. MANY TRAGEDIES AND CALAMITIES ARE ATTRIBUTED TO THIS PERIOD, INCLUDING AMONG OTHER THINGS, MOSES BREAKING THE FIRST SET OF TABLETS (WHEN HE SAW HIS PEOPLE WORSHIPPING THE GOLDEN CALF), AND THE DESTRUCTION OF THE TWO HOLY TEMPLES IN JERUSALEM. (LATER, FOLKS CAME TO INCLUDE LATER MISFORTUNES SUCH AS THE EXPULSION OF THE JEWS FROM SPAIN, AND EVEN THE BEGINNING OF WORLD WAR I.  SO, IT’S A TIME OF GENERAL SORROW.)

MY FATHER (A REFUGEE FROM HITLER’S AUSTRIA) OFTEN SIGHED AND PROCLAIMED, “OY, S’SHVER TSU ZAYN A YID! ( IT’S HARD TO BE A JEW!) I DID NOT RELATE.  AND, SPECIFICALLY REGARDING THE THREE WEEKS, IT WAS DIFFICULT FOR ME TO FIND POWER OR INSPIRATION IN THE IDEA THAT THE JEWISH PEOPLE — OR ANY PEOPLE, REALLY — COULD BE A TRAGEDY MAGNET, THE WORLD’S VICTIMS. THAT’S HOW I, AS A YOUNG PERSON, UNDERSTOOD WHAT MY FATHER WAS SAYING.  

BUT TO ME, IT FELT LIKE TIME TO SHED THAT OLD HEAVINESS, THE “BURDEN” OF THAT KIND OF JEWISHNESS, AND REVEL IN ITS CELEBRATORY, LIFE-AFFIRMING SIDE. I DIDN’T UNDERSTAND FASTING AND WEEPING, OR ESCHEWING HAIRCUTS, SHAVING AND PARTIES – ALL TO MOURN THE TWO THOUSAND-YEAR OLD LOSS OF A TEMPLE IN JERUSALEM. A LOSS, BY THE WAY, OF SOMETHING A GOOD NUMBER OF US WOULD NOT WANT TO SEE RESTORED IN MODERNITY.

PERHAPS, THEN, IT’S A BIT SURPRISING THAT I HAVE COME TO FIND SUCH DEEP MEANING IN HONORING THESE THREE WEEKS. AGE AND LIFE-EXPERIENCE OFTEN LEAD US TO NEW KINDS OF UNDERSTANDING.  THIS DEEP MEANING IS WHAT I WANT TO SHARE WITH YOU.

MY RELATIONSHIP WITH THIS THREE-WEEK INTERVAL OF THE JEWISH CALENDAR IS INDICATIVE OF A LEARNED APPRECIATION FOR ALL ITS CYCLES OF TIME. I’VE TRULY COME TO APPRECIATE HOW “LIVING IN JEWISH TIME” CAN DEEPEN OUR LIVES.  AS INDIVIDUALS AND COMMUNITIES, WE ARE GIFTED WITH AN ANNUAL CYCLE THAT INVITED US TO DIVE INTO THE BREADTH OF HUMAN EXPERIENCE. IT OFFERS US OPPORTUNITIES TO RITUALIZE OUR JOYS, AS WELL AS OUR SORROWS. LIVING THE ANNUAL CYCLE OF “JEWISH TIME: NOT ONLY ALLOW US TO FEEL AND PROCESS MORE DEEPLY EACH YEAR, IT CONNECTS US WITH OUR DIVINE CORE, OUR RESILIENCY AND, PERHAPS MOST IMPORTANT IN TODAY’S WORLD, OUR COMPASSION. 

WE TRAVEL THROUGH THE RITUAL YEAR, TELLING AND RETELLING OUR COLLECTIVE STORY AS A GLOBAL JEWISH PEOPLE, REMEMBERING, RELIVING… AS IF EACH ONE OF US IS ON THAT JOURNEY. AND, ARE WE NOT? WE EXPERIENCE MIRACULOUS REVELATIONS, CRUSHING LOSSES. WE YEARN FOR FREEDOM AND SOMETIMES EXPERIENCE REDEMPTION… REVELATION.  TORAH IS NOT ONLY THE STORY OF A COLLECTIVE JOURNEY, SHE IS A ROAD MAP FOR THE INDIVIDUAL SOUL.  

SO, WHEN WE PRACTICE, WE RITUALIZE OUR OWN EXPERIENCE, AS WELL AS OUR PEOPLE’S REMEMBERING. IN CELEBRATING SHARED JOY AND MARKING COMMUNAL LOSS, WE COME TO UNDERSTAND THAT OURS IS NOT A SOLITARY EXPERIENCE. WE RECOGNIZE AND ACKNOWLEDGE THE DIVINITY IN MOMENTS, GOOD AND BAD – THAT THE SOURCE OF OUR BLESSINGS AND OUR DIFFICULTIES, ULTIMATELY, IS ONE AND THE SAME. 

WE COME TO UNDERSTAND — NOT JUST UNDERSTAND WITH OUR MINDS, BUT KNOW DEEP IN OUR HEARTS AND SOULS — THAT GOD SHARES OUR JOYS AND HAS NOT ABANDONED US WHEN WE FEEL LOST AND AFRAID. WE LEARN AND RELEARN THIS, IN ORDER THAT WHEN WE NEED GOD THE MOST, WE WILL KNOW EXACTLY WHERE TO LOOK – TO GOD, AND TO THE WHOLE OF OUR GLOBAL JEWISH CONNECTIONS.

MAY IT BE SO FOR YOU.  BLESSINGS TO YOU ALL. SHALOM.

 

By Rabbi Bella Bogart. Translated by Rabbi Juan Mejia.

Palabras del Torá / a “vort” of Torah from R’ David Markus

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi David Markus. The text follows the video, in Spanish and then in English.

 

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ David Markus from Bayit: Building Jewish on Vimeo.


Shalom a mis hermanos y hermanas cubanos de Klal Yisrael, nuestra familia global judía que, cada dia, se siente más como una familia – a pesar de la distancia.

Espero y rezo que este mensaje los encuentre sintiéndose saludables, fuertes, resistentes y seguros.

La vista desde mi casa en Nueva York es muy diferente a la de hace un año.   Hace un año, me deje llevar y pensé que el mundo era un lugar más seguro y saludable de lo que verdaderamente es.   El coronavirus ha cambiado, para siempre, como yo veo el mundo, mi comunidad y toda comunidad.

Yo puedo imaginar algunas de las imágenes que el coronavirus — y también, las protestas, han traído a sus televisores y a sus dispositivos digitales.   Puedo sentir algunas de las experiencias que estos cambios globales han traído a sus tiendas, a sus familias y a sus barrios: más escásez, más racionamiento, mas penuria.

En la penuria,y tambien en las protestas, tornamos los unos a los otros.   Esta es la manera cubana de hacer esas cosas.   Es como los judios de Cuba han sobrevivido el “periodo especial” y toda adversidad – natural o humana – tanto antes como después.

Honrar nuestra humanidad esencial – y tornar a los demás de una causa colectiva – es una lugar común cubano que muchos norteamericanos olvidan a menudo.   Si bien hemos caído en la tentación de vernos como entes separados — los unos de los otros – el coronavirus nos está enseñando, una vez más, que  estamos interconectados.

El mundo necesita aprender esta lección en lo más profundo de nuestras almas, y, en el alma de nuestras sociedades.   Es una importante lección — y una lección, por demás, muy judía.

El judaísmo nos enseña que, a veces, sólo un cambio radical de perspectiva puede hacernos ver esta verdad y otras verdades fundamentales.   Hay tiempos en la vida, tan fuertes, que lo cambian todo.   En cada vida – en sus vidas y en la mía propia – hay momentos personales que nos transforman hasta el tuétano.   Estos momentos de transformación también son aquellos en los que sentimos más empatía, y esto no es una coincidencia.   Es una verdad espiritual fundamental.

La época del coronavirus no es solamente un época personal: es un momento global, es un momento para toda la humanidad.   Estos momentos cambian civilizaciones enteras, y suceden más infrecuentemente que nuestros momentos personales de cambio – pero igual suceden, ciertos como el flujo de la historia misma.

Justamente la semana pasada, el pueblo judio celebró uno de estos momentos colectivos.   Shavuot, la fiesta de la entrega de la Torá, es el aniversario en la tradición judía del momento en que Moisés y el pueblo de Israel estuvieron juntos en el Monte Sinaí.   La Torá describe que Moisés, y el pueblo, estaban juntos k’ish ejad – como una sola persona – pues solo así podrían recibir los Diez Mandamientos.   Unidos, como si fueran una misma persona, vieron el humo del Monte Sinaí.   Unidos como si fueran una persona, sus sentidos tan confundidos que literalmente vieron el trueno: contemplaron con sus propios ojos las palabras de Dios.

Este momento fue tan confuso que cambio la historia para siempre.   El judaismo, el cristianismo, el islam, el flujo del espíritu, el flujo de la historia misma — todo se remonta ultimamente al Monte Sinaí.

Ésta es una de las grandes contribuciones al mundo — no sólo la Torá, no sólo los Diez Mandamientos, no sólo las reglas del ético vivir – sino también la idea radical de que un momento de cambio de visión: cuando es compartida por todos, puede cambiarlo todo.

En el calendario judío, esto sucedió la semana pasada.   Hecho y cumplido.   La próxima gran fiesta es Rosh Hashaná en unos cuantos meses. – Y entonces, ¿ahora qué?

Tal vez, la lección más grande del judaísmo no es que los Diez Mandamientos hayan sido dados en una explosion de luz y amor en el Monte Sinaí, sino que la Torá no terminó – ahí en ese momento.   Después del Monte Sinaí hubo una gran travesía hacia adelante: ¡Hay más libros de la Torá de Moisés que ocurren después del Monte Sinaí que antes de este!

Esto nos enseña que nuestra Torá, y nuestro judaísmo, no son sólo colecciones de grandes momentos.   La Torá fue puesta en nuestras manos, por toda la posteridad, para cargarla y cumplirla dia tras dia, dondequiera que nos lleve la vida.

Esta es la lección profunda del ese mes que sigue a Shavuot. Es nuestra responsabilidad vivir estos valores, orgullosos de nuestra herencia, pero sin conformarnos con el heroísmo y las luchas de nuestros ancestros.   No se trata del pasado sino del ahora: la humanidad necesita de todo nuestro ejemplo de amor, de empatía y de conexión – no sólo en las fiestas, sino cada dia.

Ustedes fueron ejemplos claros de estos principios – para mí y mi comunidad de Nueva York cuando visitamos Cuba el otoño pasado.   Fue tangible, y muy especial para nosotros. Los judios de Cuba cambiaron para siempre nuestra manera de ver el mundo.   Sospecho que la experiencia no fue tan especial para ustedes, ya que está es su naturaleza día a día.

Ustedes son la prueba del principio judio de que la vida judía es más que fiestas.   Es el amor, la benevolencia, la compasión, y la empatía que nos mostramos los unos a los otros todos los días.   Estas son las grandes joyas de la Torá: amar al prójimo como a nosotros mismos, particularmente cuando esto es difícil.   Es está empatía, nuestra identidad y destino compartidos, que nos ayudarán a cumplir la Torá en nuestros días, durante este momento en que el coronavirus está transformando el mundo.

De mi corazón al de ustedes, les envio bendiciones de resiliencia y salud – y – de todo aquello que necesitamos para vivir estos valores eternos en un mundo que los necesita y nos necesita a todos.

Shalom Javerim.   


Shalom to my Cuban sisters and brothers among Klal Yisrael, our global Jewish family that feels ever more like a family even across the span of distance.  I hope and pray that this message finds you feeling healthy, strong, resilient and safe.

The view from my home in New York feels so different from this time last year.  This time last year, I let myself believe that somehow my world was safer and healthier than it actually was.  The coronavirus changed forever how I see the world, my community and every community.

I imagine some images that the coronavirus – and now the protests – have brought to your televisions and digital news feeds. I can sense some experiences that global shifts are bringing to your stores, families and neighborhoods – more shortages, more regulations, more hardship.

In hardship, we turn to each other.  It’s the Cuban way.  It’s how the Jews of Cuba survived the “special period” and every adversity – natural and human – both before and since.

Honoring our essential humanity – and turning to each other in common cause – is a Cuban truism that we Americans too often forget. If ever we are tempted to regard ourselves as separate from each other, the coronavirus is teaching us yet again how interconnected we are.

The world needs to learn that lesson deeply in our own souls, and in the souls of our societies.  It’s an important lesson — and a very Jewish lesson at that.

Judaism teaches that the more people empathize with each other — the more our lives feel connected on the inside — the more we and our world can heal its rifts and injustices. Empathy is the felt sense that what happens to you happens to me. Empathy grows in shared experience and in knowing deeply that our fate is intertwined.

Judaism also teaches that sometimes only a radical change of perspective can help us see these and other fundamental truths.  Times in life come that are so big that suddenly they change everything.  Into each life, into your lives and my own, come those personal moments that transform us to our core.  Those transformation moments happen also to be the moments that we most feel our empathy – and it’s no coincidence.  It’s core spiritual truth.

This coronavirus moment isn’t only a personal moment: it’s a global moment, a moment for all humanity.  Moments that shift whole civilizations come more rarely than our own individual moments, but they come as sure as the flow of history itself.

Just last week, Judaism celebrated one of those collective moments.  It was Shavuot, the festival of receiving Torah, Jewish tradition’s anniversary of the moment when Moses and the Children of Israel stood together at Mount Sinai.  Torah recounts that they stood together k’ish echad — like one person – for only together could they receive the Ten Commandments.  Together as one, they saw Sinai smoke.  Together as one, their senses were so scrambled that they actually saw thunder: they saw the words of God.

That moment was so scrambling that it changed history forever.  Judaism, Christianity, Islam, the flow of spirit, the flow of history itself — they all trace back through Sinai.

It’s one of Judaism’s great contributions to the world — not just Torah, not just the Ten Commandments, not just rules for ethical living – but also the radical idea that a single moment of changed vision, shared together as one, can change everything.

On the Jewish calendar, that was last week — over and done.  The next major holiday is Rosh Hashanah months ahead.   So what now?

Maybe Judaism’s greatest teaching isn’t that the Ten Commandments were given in a burst of light and love on Mount Sinai, but rather that Torah didn’t end right then and there.  After Sinai there was a great journey ahead: far more of Torah’s Five Books of Moses come after Sinai than before!

We learn that our Torah, and our Judaism, aren’t about big moments only.  Torah was given into our hands for all of time to come – to carry and fulfill day after day, wherever life take us.

That is the deep meaning of this month following Shavuot.  It is on us to live those values, proud of our heritage but not resting on the heroism and struggles of our ancestors.  It’s not about then but about now: humanity needs every example of love, empathy and interconnection that we can offer — not just on holidays but every day.

You exemplified those principles to me and my community in New York, when we visited Cuba last autumn.  It was palpable and very special to us.  The Jews of Cuba changed forever how we see the world.  I suspect it all felt far less special to you, because it’s how you are.

You prove the Jewish principle that Jewish life is more than festival days.  It’s about the love, kindness, compassion and empathy we show each other every day.  These are the great jewels of Torah — to love another as we love ourselves, even when it’s difficult.  It is empathy, our shared identity and shared fate, that will help fulfill Torah in our own day, in this coronavirus moment now transforming the world.

From my heart to yours, I send blessings for resilience and health, and for all that we need to live these timeless values in a world that needs them — and needs us all.  Shalom chaverim.

By Rabbi David Markus. Translation by Rabbi Juan Mejia.

Mayo 2020 Palabras del Torá / May 2020 Words of Torah from R’ Rachel Barenblat

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ Rachel Barenblat from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Rachel Barenblat, translated into Spanish by Rabbi Juan Mejia. The text follows, in Spanish and then in English.

Shalom javerim.  Espero que estén tan bien como puedan estarlo en este dolorosos momentos de pandemia.  Ocupan un lugar en mi mente y en mi corazón. 

Este es uno de mis tiempos favoritos del año.  No sólo porque finalmente ha llegado la primera en el lugar en el que vivo, sino porque en esta temporada estamos en un viaje de marcar el tiempo juntos.

En la segunda noche de Pésaj, comenzamos a contar el Omer.  Contamos el Omer durante 49 días.  Hace mucho tiempo, comenzábamos estos 49 días con una ofrenda de cebada, y terminamos estos 49 días con una ofrenda de trigo: los primeros frutos dados a Dios.  Después de la destrucción del Templo, aprendimos a entender estas siete semanas como un tiempo de preparación para recibir la Torá en el Monte Sinaí.  Nuestra cosecha no es dada en grano, sino en el crecimiento interno de nuestros corazones y nuestras almas.

Para nuestros místicos, estas siete semanas se convirtieron en una oportunidad para reflexionar sobre las siete cualidades que compartimos con nuestro Creador.  Jésed- amor abundante. Guevurá – límites y fuerza.  Tiféret – harmonía y balance.  Netzaj – duración y persistencia.  Hod – humildad y esplendor.  Yesod – nuestras raíces y nuestra capacidad de generación.  Maljut – nobleza y presencia.  Cada semana y cada día de cada semana, está dedicada a una de estas cualidades.  Cada día del Omer iluminamos una faceta diferente de este trabajo interno que estamos llamados a acometer. 

Cada noche, la cuenta del Omer nos invita a hacer una pausa y notar dónde estamos en el flujo del tiempo.  Bendecimos a Dios quien nos hace santos al conectarnos-ordenarnos y quien no manda a contar el Omer.  Y decimos, en voz alta, el número que corresponde al nuevo día que comienza.   Amo esta tradición porque me invita a notar el paso del tiempo.  Me llama a estar presente en el momento. Y me invita a pensar sobre estas siete cualidades- amor, límites, balance, duración, humildad, arraigo, presencia —- y cómo debo incorporarlos en mi vida.

En estos tiempos de pandemia, creo que necesitamos estas siete cualidades aún más.  Necesitamos amor para motivarnos a seguir.  Necesitamos límites saludables para mantenernos seguros.  Necesitamos balance entre nuestros anhelos y nuestros miedos.  Necesitamos perseverar.  Necesitamos ser humildes.  Necesitamos ahondar nuestras raíces. Y necesitamos estar presentes con los demás y con Dios, aún cuando estar presentes es doloroso.

Al final de este viaje de trabajo interno llega Shavuot: el aniversario del día en el que recibimos la Torá en el Monte Sinaí.  Contar el Omer conecta la liberación con la revelación.  Fuimos liberados del lugar estrecho para un propósito:  recibir la Torá y estar en un pacto con Dios.

Todos estábamos juntos en el Monte Sinaí: cada alma judía que ha existido o existirá.  Contar el Omer es como contar los días que faltan para una reunión familiar.  En Shavuot, nos levantamos para recibir la Torá nuevamente: dondequiera que estamos, quienquiera que seamos.  Aunque no podemos encontrarnos en persona, por la pandemia y por las muchas millas de distancia que nos separan, nos encontraremos en el Monte Sinaí con el espíritu y el corazón.  Que tu viaje del Omer sea significativo y dulce.


Hello friends. I hope you are doing as well as any of us can be in these difficult times of pandemic. You have been much on my mind and in my heart. 

This is one of my favorite times of the year. Not only because it is finally spring where I live — but because at this season, we’re on a journey of marking time together.

On the second night of Pesach, we began counting the Omer. We count the Omer for 49 days. Long ago we used to begin those 49 days with an offering of barley, and we’d end the 49 days with an offering of wheat — a first-fruits offering given to God. After the Temple was destroyed, we came to understand these seven weeks as a time of preparing ourselves to receive Torah at Sinai. Our harvest now is not grain, but the inner growth of our hearts and souls. 

For our mystics, these seven weeks became an opportunity to reflect on seven qualities that we share with our Creator. Chesed – abundant lovingkindness. Gevurah – boundaries and strength. Tiferet – harmony and balance. Netzach – endurance and persistence. Hod – humility and splendor. Yesod – our roots and our generativity. Malchut – noility and presence. Each week, and each day within each week, is dedicated to one of these qualities. Every day of the Omer we illuminate a different facet of the inner work we’re called to do.

Each evening, the Omer count invites us to pause and notice where we are in the flow of time. We bless God Who makes us holy in connecting-command and Who commands us to count the Omer. And we say, aloud, what number the new day will be. I love this tradition because it calls me to notice the passage of time. It calls me to be present in the moment. And it invites me to think about those seven qualities — love, boundaries, balance, endurance, humility, rootedness, presence — and how I want to embody them.

In this time of pandemic, I think we need those seven qualities even more. We need love to keep us going. We need healthy separations to keep us safe. We need balance between our hopes and our fears. We need to persevere. We need to be humble. We need to grow deep roots. And we need to be present to each other and to God, even when being present is hard. 

At the end of this journey of inner work comes Shavuot: the anniversary of the day when we received Torah at Sinai. Counting the Omer links liberation with revelation. We are freed from the Narrow Place for a purpose: to receive Torah, and to be in covenant with God. 

We were all there at Sinai: every Jewish soul that has ever been or ever will be. Counting the Omer is like counting the days until a family reunion. On Shavuot, we will all stand together to receive Torah anew: whoever we are, wherever we are. Even though we can’t convene in person — because of the pandemic, and because of the miles between me and you — I’ll see you at Sinai in my spirit and in my heart. May your Omer journey be meaningful and sweet.

 

By Rabbi Rachel Barenblat. Translated by Rabbi Juan Mejia.

A New Melody for Gratitude

From founding builder Rabbi Bella Bogart comes this new setting for Modah Ani, the morning gratitude prayer. She writes:

Modeh Ani, meaning “I give thanks,” is a morning prayer traditionally sung or recited by Jews before rising from bed. It offers thanks to God for restoring a person’s soul when she awakens. The prayer highlights God’s mercy and trust in giving a soul back to a person to greet a new day, because Jewish tradition teaches that a soul departs from a person during sleep and returns in the morning.

Modeh Ani encourages me to recall entering a sacred covenant with God and to recall God’s trust in choosing me to help mend our broken world amidst the chaos of a new day. When my “soul” returns to me, my conscience and awareness also return, reminding me that I have the capacity and responsibility to build good relationships and healthy communities.

“I am grateful before You, living and enduring God, that you have mercifully restored my soul to me. Great is Your faithfulness!”

R’ Bella uses feminized God-language and names God as Breath of Life: modah ani l’fanayich, ruach ha’olam / she-he-che-zart bi nishmati b’chemla, rabbah emunatech. If you prefer masculine God-language and naming God as Sovereign / King, this melody also works well with the traditional words: modah/modeh ani l’fanecha, melech chai v’kayam / she-he-che-zarta bi nishmati b’chemla, rabbah emunatecha.

Palabras del Torá / a “vort” of Torah from R’ Sunny Schnitzer

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Sunny Schnitzer. The text follows the video, in Spanish and then in English.

 

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ Sunny Schnitzer from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

 

¡Hola mis amigos!

¡Los extraño tanto! Tenía la esperanza de venir a Cuba el mes pasado, pero la realidad del Coronavirus hizo que los viajes internacionales fueran imprudentes y difíciles. Los judíos estamos familiarizados con las plagas. De hecho, somos expertos porque discutimos y aprendemos sobre las plagas todos los años. Pero, ¿por qué este año es diferente de todos los demás? Porque este año nos enfrentamos a esta nueva realidad.

Oremos para que nuestra situación actual termine pronto.

Continué cada semana aquí en mi comunidad dirigiendo servicios en Shabat y escribiendo sermones e historias. Estoy particularmente enfocado en escribir sermones divertidos para ayudarnos a olvidar por unos momentos nuestras preocupaciones y problemas.

Recientemente, hice una broma en nuestros servicios de Shabat que molestó a algunas personas. La broma fracasó porque ignoró el consejo que he ofrecido muchas veces a colegas y amigos. “Nunca uses el sarcasmo cuando hable en público”. Decir lo contrario de lo que realmente quieres decir no siempre es entendido por todos tus oyentes. El sarcasmo está lleno de peligros y lleva al arrepentimiento.

Los amantes del lenguaje y las palabras a menudo admiran el sarcasmo. Su uso muestra un agudo ingenio e inteligencia. Pensamos en Jonathan Swift y Enrique Vila Matas, que eran maestros del oficio. Nos reímos sinceramente de los comediantes y actores que nos deslumbran con sus lenguas rápidas. Pero no todos aman a Jonathan Swift y no todos “captan” a Soledad Huete en Siete Vidas. Lo que sale de nuestras bocas no siempre está claro.

Una de las libertades para trabajar durante Pesaj es la “libertad de boca”. Nuestros rabinos ven la boca como la parte más peligrosa del cuerpo. Es el único órgano que puede causar problemas en ambas direcciones: lo que entra (comida y bebida) y lo que sale (habla). Es tan peligroso que es la única parte del cuerpo que tiene dos coberturas: dientes duros y labios suaves. La mayoría de nosotros somos esclavos de la boca, tanto en lo que comemos como en lo que hablamos.

En la noche del Seder intentamos reparar esto. En lugar de una conversación mundana, tenemos la mitzvá para hablar sobre el pueblo judío que sale de Egipto para elevar el habla, y la matzá y las cuatro copas de vino para elevar la comida y la bebida.

La estructura del hebreo utilizada en nuestra “Maggid”, nuestra historia, insinúa el objetivo de “libertad de boca”. La palabra Pesaj se puede dividir en dos palabras: Peh Saj, que significa literalmente “la boca habla”. La gran mitzvá de Pesaj es “le contarás esta historia a tus hijos”. Se nos ordena contar la historia del Éxodo durante toda la noche. Y como está escrito en la Hagadah: “Cuanto más cuentes la historia, más serás digno de elogio”.

La palabra hebrea, Paróh, (Faraón, el perseguidor del pueblo judío en la historia de Pesaj) se puede dividir en dos palabras: Peh Rah, “mala boca”.

Nuestra esclavitud en Egipto se caracteriza en la Torá como Peraj, (trabajo difícil) que también puede leerse como dos palabras: Peh Rach, que significa “boca suelta”.

Creo que todos lo entienden, así que ahora cerraré la boca con una bendición.

Que todos nos merezcamos en este Pesaj para liberarnos de la “mala boca” y superar la “boca suelta” donde entra demasiada comida y bebida incorrecta y se escapan demasiadas palabras inapropiadas. Que nuestras reuniones, incluso los pequeños sederim que debemos tener este año por la necesidad de la situación de salud pública que enfrentamos, sean gratificantes y nutritivos para el cuerpo y el alma.

A Zissen Pesaj – Kasher v’sameaj!

 

Hello my friends!

I miss you so much! I had hoped to come to Cuba last month, but the realities of the Coronavirus made international travel unwise and difficult. We Jews are familiar with Plagues. In fact we are the experts because we discuss and learn about plagues every year. But why is this year different than all other years? Because this year we are faced with this new reality. Let us pray that our current situation will end soon. 

I have continued each week here in my community to lead services on Shabbat and write sermons and stories. I am particularly focused on writing funny sermons to help us forget for a few moments our worries and troubles.

Recently, I made a joke at our Shabbat services that disturbed some people. It failed as a joke because it ignored the advice that I have offered many times to colleagues and friends. “Never use sarcasm when engaged in public speaking.” Saying the opposite of what you really mean isn’t always understood by all of your listeners.  Sarcasm is fraught with danger and leads to regret.

Lovers of language and words often admire sarcasm. Its use displays a sharp wit and intelligence. We think of Jonathan Swift and Enrique Vila Matas who were masters of the craft. We laugh heartily at comedians and actors who dazzle us with their quick tongues. But not everyone loves Jonathan Swift and not everyone “gets” Soledad Huete in Seven Lives. What comes out of our mouths isn’t always clear.

One of the freedoms to work on during Pesach is “freedom of the mouth.” Our rabbis view the mouth as the most dangerous part of the body. It is the only organ that can cause problems in both direction — what comes in (food and drink) and what goes out (speech). It is so dangerous, it is the only part of the body that has two coverings — hard teeth and soft lips. Most of us are slaves to the mouth, both in what we eat and in what we speak.

On Seder night we attempt to repair this. Instead of mundane conversation, we have the mitzvah to speak about the Jewish people leaving Egypt to elevate speech, and the matzah and Four Cups of wine to elevate eating and drinking.

The structure of the Hebrew used in our “Maggid,” our story, hints at the goal of “freedom of the mouth.” The word Pesach can be divided into two words: Peh Sach, which means literally “the mouth speaks.” The great mitzvah of Pesach is “you will tell to your children this story.” We are commanded to tell the story of the Exodus the whole night long. And as it is written in the Hagadah – “The more you tell the story, the more you shall be worthy of praise.” 

The Hebrew word, Paroh, (Pharaoh, the persecutor of the Jewish people in the Pesach story) can be divided into two words: Peh Rah, a “bad mouth.” 

Our slavery in Egypt is characterized in the Torah as Perach, (difficult work) which can also be read as two words: Peh Rach, which means “a loose mouth.”

I think you all get it, so I will now close my mouth with a blessing.

May we all merit on this Pesach to free ourselves from the “bad mouth,” and to overcome the “loose mouth” where too much of the wrong food and drink come in and too many inappropriate words slip out. May our gatherings, even the small sederim we must have this year by necessity of the public health situation we face, be rewarding and nourishing to body and soul. A sweet and kosher Pesach to all.

 

Rabbi Sunny Schnitzer

By Rabbi Sunny Schnitzer. 

Palabras del Torá / a “vort” of Torah from Rabbi Bella Bogart

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Bella Bogart, translated into Spanish by Rabbi Juan Mejia. The text follows the video, in Spanish and then in English.

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ Bella Bogart from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

 

Shalom javerim. Saludes mis amigos. Con nuestra visita a Cuba todavía en mi mente, estoy muy impresionada con su comunidad.  Es un gran honor y un placer compartir palabras de Torá con ustedes. 

En este mes de “Adar” celebramos la festividad de Purim, la cual conmemora eventos registrados en el final del Tanaj (las escrituras judías: Torá, Profetas y Escritos).

La Meguilá de Ester, el rollo de Ester, es leída en voz alta en Purim. La historia sucede en el siglo IV aEC en Persia, en el reino del rey Ajashverosh.  Conmemora la salvación de nuestro pueblo de Hamán, un oficial persa que estaba planeando asesinar a todos los judíos. Sus planes fueron frustrados por Mordejai el justo y la bella Ester, que había sido elevada a ser la reina de Persia.  La meguilá (Ester 9:22) nos instruye:

לַעֲשׂוֹת אוֹתָם, יְמֵי מִשְׁתֶּה וְשִׂמְחָה, וּמִשְׁלֹחַ מָנוֹת אִישׁ לְרֵעֵהוּ, וּמַתָּנוֹת לָאֶבְיֹנִים. 

 “Haced días de fiesta y regocijo, mandad porciones el uno al otro y dad regalos a los pobres.”

 El día de la redención del decreto de Hamán se convirtió en un día judío de regocijo, fiesta, carnaval, desfiles, banquetes, bebida y esparcimiento en general son actividades tradicionales en Purim hasta el día de hoy. Es una mitzvá enviar enviar regalos de comida a los necesitados en Purim o poner unas monedas en las caja de tzedaká.  Es también una mitzvá en Purim compartir una cena celebratoria y alegrarse. 

Los textos sagrados del judaísmo contienen las historias claves de nuestro pueblo.  En nuestra práctica espiritual interactuamos con estos textos en una variedad de niveles: podemos estudiarlos directa y simplemente, o podemos acceder a interpretaciones “místicas” y secretas. 

Una forma particularmente íntima de entrar en contacto con la Torá y las mitzvot es asumirlas como un mapa de ruta interno, un manual para vivir nuestras mejores vidas. 

En el comienzo de la historia de la meguilá se cuenta de cómo Mordejai salvó al rey de dos asesinos. La trama toma un rumbo inesperado cuando es Hamán y no Mordejai quien recibe la recompensa y se vuelve el honorado primer ministro.  Hamán toma control absoluto de todo el reino y todos los súbditos son mandados a postrarse frente a él. Mordejai es el único que se rehúsa a postrarse.

La meguilá de Ester (como buena parte de la Torá) habla del viaje de nuestra alma y de la experiencia humana. Los personajes y eventos describen las fuerzas que se desenvuelven en nosotros y en nuestras vidas. Sólo que han sido dados nombres particulares: Mordejai, Ester, Hamán, etc.  Veamos ahora la historia desde esta perspectiva.

  • Mordejai: el secreto más íntimo de nuestra alma, la parte de nosotros que aspira a la espiritualidad, queriendo sólo apegarse al creador.
  • Ester: la fuerza de la fe.
  • Hamán: egoísmo, vanidad.
  • El rey: el creador, la fuente de amor y de aceptación.

Mordejai representa nuestro ser altruista. Cuando encarnamos nuestra naturaleza de Mordejai, sólo deseamos conectarnos y servir la intención divina. No hay mejor recompensa esperada o posible. 

Cuando Hamán domina en el reino, es una metáfora del egoísmo tomando el control.  Sólo nuestro ser más elevado, enfocado en un propósito más alto puede resistir el yugo del ego. Por hemos sido bendecidos con una voz interior de Mordejai: una voz que nos recuerda quién es en verdad el “rey” y aclara a quién y qué debemos servir con lealtad, sin importar el costo.

La práctica espiritual requiere y facilita el trabajo de encontrar y reconocer a nuestro Hamán interior. La historia de Purim resalta la inevitable destrucción inherente a servir sólo al ego.

Dios no es mencionado explícitamente en la Meguilá. Somos llamados a reconocer la divinidad escondida en la historia (el mismo nombre de “Ester” significa “escondida”). Pero podemos ver la divinidad escondida en la historia, del mismo modo que trabajamos para ver la mano de Dios en todos los momentos de nuestra vida. 

Ester nos enseña el poder de una comunidad unida, al mostrar cómo todos los judíos se unieron con ella en ayuno y oración. El poder de esta unificación es lo que le permite acercarse al rey directamente y es el verdadero milagro de Purim.  En nuestra vida, la unidad comunal empodera la energía de la fe y nos da una línea directa de comunicación con la divinidad.

Les deseo las más felices celebraciones de Purim. Que las mitzvot de dar y compartir profundicen el día y que la Torá continúe enriqueciendo sus vidas. 

 

 

SHALOM, CHAVERIM. GREETINGS MY FRIENDS. OUR VISIT TO CUBA IS STILL FRESH IN MY MIND; I AM TRULY INSPIRED BY YOUR COMMUNITY. IT IS MY HONOR AND PLEASURE TO SHARE A FEW WORDS OF TORAH WITH YOU. 

IN THIS CURRENT MONTH OF “ADAR” WE CELEBRATE THE HOLIDAY OF PURIM, MARKING EVENTS RECORDED IN THE FINAL BOOK OF THE TANAKH (HEBREW SCRIPTURE: TORAH, PROPHETS AND WRITINGS).  

MEGILAT ESTHER, THE SCROLL OF ESTHER, IS READ ALOUD ON PURIM. THE STORY UNFOLDS IN 4TH CENTURY PERSIA, IN THE REIGN OF KING ACHASUERUS. IT COMMEMORATES THE SAVING OF OUR PEOPLE  FROM  HAMAN, A PERSIAN OFFICIAL WHO WAS PLANNING TO KILL ALL THE JEWS. HIS PLANS WERE FOILED BY  THE RIGHTEOUS MORDECAI  AND  BEAUTIFUL ESTHER, WHO HAD RISEN TO BECOME THE QUEEN OF PERSIA. MEGILLAT ESTHER (9:22) INSTRUCTS US  

לַעֲשׂוֹת אוֹתָם, יְמֵי מִשְׁתֶּה וְשִׂמְחָה, וּמִשְׁלֹחַ מָנוֹת אִישׁ לְרֵעֵהוּ, וּמַתָּנוֹת לָאֶבְיֹנִים. 

 “MAKE DAYS OF FEASTING AND GLADNESS, AND OF SENDING PORTIONS ONE TO ANOTHER, AND GIFTS TO THE POOR.”   

THE DAY OF DELIVERANCE FROM HAMAN’S DECREE BECAME A DAY OF JEWISH REJOICING.   MASQUERADING, CARNIVALS, PARADES, FEASTING, DRINKING AND CELEBRATION ARE CUSTOMARY PURIM ACTIVITIES TO THIS DAY. IT IS A PURIM MITZVAH TO SEND GIFTS OF FOOD TO THOSE IN NEED, OR TO PLACE A COUPLE OF COINS IN A TZEDAKAH BOX. IT IS ALSO A MITZVAH ON PURIM TO SHARE A CELEBRATORY MEAL WITH OTHERS, AND TO REJOICE! 

JEWISH SACRED TEXTS CONTAIN OUR PEOPLE’S ROOT STORIES. IN OUR SPIRITUAL PRACTICE WE INTERACT WITH THOSE TEXTS ON VARYING LEVELS: FROM LEARNING THE STRAIGHTFORWARD, PLAIN MEANING – TO ACCESSING HIDDEN, “SECRET” MYSTIC INTERPRETATIONS. 

ONE PARTICULARLY INTIMATE WAY TO ENGAGE WITH TORAH AND MITZVOT IS AS INNER ROAD MAP; A HANDBOOK FOR LIVING OUR BEST LIVES. 

THE BEGINNING OF THE MEGILAH STORY DEPICTS HOW MORDECHAI SAVED THE KING FROM TWO ASSASSINS. THE PLOT TAKES AN UNEXPECTED TURN WHEN IT IS HAMAN, NOT MORDECHAI, WHO IS REWARDED AND BECOMES THE HONORED HEAD OF ALL MINISTERS. HAMAN GAINS TOTAL DOMINATION OF THE KINGDOM AND ALL THE KING’S SUBJECTS ARE ORDERED TO BOW BEFORE HIM. MORDECHAI IS THE ONLY ONE WHO REFUSES TO BOW. 

MEGILAT ESTHER (LIKE MUCH OF TORAH) SPEAKS TO OUR SOUL’S JOURNEY AS WELL AS OUR HUMAN EXPERIENCE. THE CHARACTERS AND EVENTS DESCRIBE FORCES THAT UNFOLD WITHIN US AND WITHIN OUR LIVES. THEY’VE BEEN GIVEN THE NAMES MORDECAI, ESTHER, HAMAN, ETC.  SO, LET’S TAKE A FRESH LOOK AT THE STORY THROUGH THIS LENS. 

  • MORDECAI  = OUR INNERMOST SOUL’S DESIRE, THE PART OF US THAT ASPIRES TO SPIRITUALITY, WANTING ONLY TO CLING TO THE CREATOR. 
  • ESTHER = THE ENERGY AND POWER OF FAITH 
  • HAMAN = EGOISM, VANITY 
  • THE KING = THE CREATOR, THE SOURCE OF BESTOWAL AND LOVE 

MORDECAI  REPRESENTS OUR ALTRUISTIC SELF. WHEN WE EMBODY OUR MORDECAI NATURE, THERE IS ONLY ONE DESIRE  – TO CONNECT WITH AND SERVE THE DIVINE INTENTION. NO GREATER REWARD IS EXPECTED, OR EVEN POSSIBLE. 

WHEN HAMAN RULES THE KINGDOM, THE METAPHOR IS EGOISM RISEN OUT OF CONTROL. ONLY OUR HIGHER SELVES, FOCUSED ON A GREATER PURPOSE WILL RESIST SUBJUGATION TO THE EGO. WE ARE GIFTED WITH AN INNER MORDECAI; A VOICE THAT REMINDS US WHO THE REAL “KING” IS AND CLARIFIES TO WHOM AND WHAT ONE SHOULD REMAIN LOYAL, WHATEVER THE COST.  SPIRITUAL PRACTICE DEMANDS AND FACILITATES THE WORK OF FINDING AND RECOGNIZING THE HAMAN WITHIN US. THE PURIM TALE HIGHLIGHTS THE INEVITABLE DESTRUCTION INHERENT IN SERVING ONLY THE EGO.  

GOD IS NOT MENTIONED EXPLICITLY IN THE MEGILAH. WE ARE CALLED UPON TO RECOGNIZE THE HIDDEN DIVINITY IN THE STORY THE VERY NAME “ESTHER” MEANS HIDDEN IN HEBREW. BUT WE CAN SEE THE DIVINITY HIDDEN IN THE STORY, JUST AS WE WORK TO SEE THE HAND OF GOD IN EVERY MOMENT OF OUR LIVES. 

ESTHER TEACHES US THE POWER OF A UNITED COMMUNITY, AS ALL THE JEWS JOIN HER IN FASTING AND PRAYER. THE POWER OF THAT UNIFICATION IS WHAT ALLOWS ESTHER TO ADDRESS THE KING DIRECTLY, WHICH IS A GREAT MIRACLE OF PURIM. IN OUR LIVES COMMUNAL UNITY EMPOWERS THE ENERGY OF FAITH AND GIVES US A DIRECT LINE OF COMMUNICATION TO DIVINITY. 

I WISH YOU THE VERY HAPPIEST OF PURIM CELEBRATIONS. MAY THE MITZVOT OF GIVING AND SHARING DEEPEN THE DAY, AND MAY TORAH CONTINUE TO ENRICH YOUR LIVES. 

 

By Rabbi Bella Bogart. Translated by Rabbi Juan Mejia.

Febrero 2020: Palabras del Torá / February 2020 Torah video

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ David Markus from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi David Markus, translated into Spanish by Rabbi Juan Mejia. The text follows, in Spanish and then in English.

 

Shalom javerim – Hola amigos!

Desde mi viaje a Cuba en el otoño pasado, la profunda calidez y orgullo que tantos judíos cubanos compartieron conmigo y con mi congregación neoyorquina se ha quedado en mí y en mi corazón.  Sigo inspirado por su orgullo, tenacidad y auténtica dedicación. Ustedes me enseñaron, a mí y a muchos miembros de mi congregación, una parte importante de lo que verdaderamente significa vivir como judíos.

La palabra hebrea javer (amigo) conlleva un significado más profundo, que también conlleva un importante mensaje sobre este periodo del calendario judío. Es algo que tenemos en común a pesar de las diferencia de cómo vivimos y también, precisamente, a causa de las diferencias de cómo vivimos.

La palabra hebrea javer extrae su significado profundo de la raíz trilítera ח.ב.ר. (jet, bet, reish) que significa “conectar” o “amarrar”.  Los verdaderos amigos no son simples conocidos pasajeros, sino que están profundamente conectados, amarrados el uno al otro, tanto interna como externamente.  De esta misma raíz verbal vienen las palabras hebreas para “unir”, “asociar”, y “pareja de estudio”. Estas son la esencia de toda comunidad.

En palabras que no puedo expresar completamente, me siento mejaber. Me siento conectado con los judíos de Cuba, parcialmente por cómo ustedes compartieron tan generosamente conmigo las conexiones entre ustedes.  Inmediatamente me hicieron sentir parte de su comunidad. Ustedes saben, intuitivamente, que construir comunidad es el secreto para la supervivencia y el florecimiento judío a través de los siglos.

Esto también tiene un profundo significado en esta época del año y en las tres fiestas judías que se aproximan, una por mes, en la luna llena del mes de Febrero (Shevat), Marzo (Adar) y Abril  (Nisán). Estas tres fiestas, en su esencia, también tratan de aquello que nos conecta más profundamente.

Primero viene Tu Bishvat.  En el 2020 comenzará en la noche del 9 de Febrero.  Coloquialmente esta fiesta es conocida como el “año nuevo de los árboles”, pero místicamente es un profundo recordatorio de que toda la naturaleza, incluídos nosotros, está unida.  Lo que pasa a cualquier parte de la naturaleza, también le pasa a la totalidad. Lo que le pasa a uno de nosotros, nos pasa a todos. En la luna llena de Febrero, tomémonos el tiempo para observar cómo toda la naturaleza está conectada.  Este año, al mirar a la luna llena, sabré que es la misma luna que ustedes ven y me alegraré en nuestra mutua conexión.

Después viene Purim. En el 2020 comenzará la noche del 9 de Marzo. Los niños judíos conocen a Purim como el “halloween judío”, celebrando la antigua historia de Ester y Mordejai, es un tiempo en el que nos disfrazamos para esconder nuestra verdadera identidad.  Los otros dos significados profundos de Purim que más me llaman la atención tienen que ver con este aspecto de la conexión. El primero es que el destino judío sube y baja colectivamente; estamos juntos en esto, del mismo modo que los judíos persas cuya angustia y victoria la fiesta de Purim rememora.  El otro es que, sin importar qué máscaras usemos en nuestras vidas, qué usemos para ocultarnos, qué hagamos para protegernos de nuestro ser más real y vulnerable, todos compartimos exactamente este impulso de auto protección. Nuestras máscaras, nuestras apariencias, no son lo que somos verdaderamente. Estamos conectados más por lo que somos internamente.

Luego viene Pesaj. En el 2020 comenzará en la noche del 8 de Abril.  Conocemos a Pésaj como la historia eterna de nuestra liberación de la esclavitud- la piedra angular de nuestra identidad judía.  Pésaj simboliza nuestra conexión con nuestros ancestros, por la promesa divina de nuestra liberación y por la celebración del Séder que es increíblemente similar en todo el mundo judío.  También conocemos a Pésaj como un llamado moderno a la justicia. Nuestra propia liberación no será completa hasta que liberemos a todos los amarrados injustamente. Estamos conectados por este llamado judío fundamental a la justicia social, a ayudar a curar un mundo con aún demasiados faraones, aún demasiada esclavitud y demasiada vulneración de la dignidad humana.

Tu Bishvat, Purim y Pésaj.  Son tres lunas llenas consecutivas de conexión.  Son tres oportunidades de celebrar las conexiones entre nosotros, nuestra herencia y nuestra comunidad.  Son tres oportunidades para construir comunidad- el secreto de la vida judía que ustedes bien conocen ya.  Son tres oportunidades para oir el continuo llamado judío a fortalecernos y juntos vivir más enteramente- por nosotros, por la naturaleza y por toda la humanidad.

Les envio bendiciones de alegría en esta temporada con estas tres lunas llenas que nos invitan a conectarnos con la naturaleza, con la comunidad y con la libertad humana.  De mi corazón para el vuestro: Jag sameaj.

 


Shalom javerim – Greetings, friends!

Since my trip to Cuba last fall, the deep warmth and pride that so many Cuban Jews shared with me and my New York Jewish community have stayed with me in my heart.  I continue to feel inspired by your pride, tenacity and genuine caring. You have taught me, and many in the community I serve in New York, part of what it really means to live as Jews.

The Hebrew word javer (friend) encodes a deeper meaning, that also encodes something important about this season in the Jewish calendar.  It’s something we have in common both despite differences in how we live, and precisely in differences in how we live.

The Hebrew word javer draws its deep meaning from the three-letter root ח.ב.ר. (jet, bet, reish), which means to connect or bind.  Real friends aren’t just passive acquaintances: they are deeply connected, bound together both inside and between.  From this same root word come the Hebrew words for “join,” “association,” and learning partnership. These are the essence of community.

In ways that words can’t fully express, I feel m’jaber / connected with the Jews of Cuba, partly because you so generously shared with me your connections with each other.  Instantly you helped me to feel like part of your community. You know intuitively that community-building is a secret of Jewish surviving and thriving over the centuries.

This, too, is a deep meaning of this time of year and its three Jewish holidays that will follow, once per month, at the full moon of each month of February (Shevat), March (Adar) and April (Nissan).  All three holidays, in their essence, also are about what most connects us.

First comes Tu B’shevat (in 2020, the night of February 9-10).  Colloquially it’s the “New Year of the Trees,” but mystically it’s a deep reminder that all of nature is joined together, including all of us.  What happens to any part of nature happens to the whole. What happens to any of us touches all of us. At February’s full moon, take time to notice how all of nature connects. This year, I will look up at the full moon, knowing it’s the same full moon for you, and I will revel in our connection together.

Next comes Purim (in 2020, the night of March 9-10).  Jewish children might know Purim as a kind of “Jewish Halloween” celebrating the ancient story of Esther and Mordechai, a time when we dress in costume as if to conceal who we really are.  Two other deep meanings of Purim that most speak to me are about connection. One is that Jewish fate rises and falls together: we’re in it together, no less than Persian Jews whose collective plight and triumph Purim honors.  Another is that whatever masks we might wear in our lives, whatever conceals us, whatever we do to protect against being most vulnerable and real, we all share exactly that self-protective impulse. Our masks, our outward appearances, are not who we really are.  We are most connected by what’s inside.

Then comes Passover (in 2020, starting the night of April 8).  We know Passover as the timeless story of liberation from bondage – our cornerstone of Jewish identity.  Passover stands for our connection by ancestry, by the divine promise of liberation, and by the seder celebration that is astonishingly similar for Jews everywhere.  We also can know Passover as a modern clarion call to justice. Our own liberation will not be complete until we free all who are wrongly bound. We connect by that essential Jewish calling of social justice, to help heal a world that still has far too many Pharaohs, too much bondage, too much affront to human dignity.

Tu B’shevat, Purim and Passover.  They’re three consecutive full moons of connection.  They’re three opportunities to celebrate our connections to each other, heritage and community.  They’re three opportunities to build community – the secret of Jewish life that you already know.  They’re three opportunities to heed the continuing Jewish call to become stronger and more whole together – for ourselves, for the natural world, and for all humanity. 

I send blessings of joy for this season, these three full moons that call us into our connections with nature, community and human freedom.  From my heart to yours, Jag sameaj! 

 

By Rabbi David Markus. Translated by Rabbi Juan Mejia.

Enero 2020: Palabras del Torá / January 2020 Torah video

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ Rachel Barenblat from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

 

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Rachel Barenblat, translated into Spanish by Rabbi Juan Mejia. The text follows, in Spanish and then in English.

¡Shalom javerim y buenos días amigos! El mes pasado celebramos la fiesta de Januká.  El próximo mes nos traerá Tu Bishvat, también conocido como el “año nuevo de los árboles”.  Pero Enero es un mes en espera. Un festival ya pasó y el otro todavía no ha llegado. 

Esta pausa entre fiestas es parte de nuestra vida espiritual también.  Nuestra vida espiritual no consta sólo de experiencias cumbre cuando la comunidad se reune para las fiestas o una celebración.  Por supuesto que éstas también son parte de nuestra vida espiritual. Pero los tiempos tranquilos, los tiempos de espera también son parte de nuestra vida espiritual.

La vida judía – como toda vida espiritual- tiene un ritmo natural de avance y retroceso.  En hebreo decimos “ratzó vashov”. La vida espiritual avanza y retrocede como la marea. Tanto la marea alta como la baja son parte del ritmo natural del mar. Igualmente, las cimas y los tiempos tranquilos son igualmente parte del ritmo natural de la vida espiritual. 

Amo a nuestras fiestas y los rituales que las acompañan.  Pero también amo los tiempos tranquilos. Estos me recuerdan que puedo encontrar santidad y apoyo en las pequeñas tareas que forman parte de mi día a día.  Estas pequeñas prácticas son parte de las herramientas que la tradición nos ofrece para construir vidas judías con sentido. 

Creo que es importante que estas prácticas no nos exigen venir a un sitio especial, o usar objetos especiales o incluso hablar en hebreo.  Somos judíos donde quiera que vayamos, no sólo en la sinagoga. Somos judíos sin importar en qué lenguaje estemos hablando o rezando.

Acá les presento mis dos prácticas favoritas.  Estos son sus textos y las melodías que las acompañan. Pero creo que lo más importante, más que las palabras o la música, es el movimiento del corazón.  Estas son dos de las herramientas esenciales de mi caja de herramientas espiritual. 

La primera de ellas es agradecer a Dios al despertarme.  Hay una oración tradicional para este fin llamada el Modé Aní.  Esta se encuentra al comienzo de la mayoría de los libros de oración / siddurim: “Te agradezco, mi Dios vivo y duradero, por haberme devuelto mi alma. Grande es tu fidelidad.”

Amo esta oración porque me recuerda que estar vivo es un regalo. Y me recuerda que aunque puedo haber cometido errores ayer, Dios tiene fe en mí para ser mejor hoy.  Amo la idea de que del mismo modo que buscamos tener fe en Dios, también podemos creer que Dios tiene fe en nosotros. 

Si no conoces las palabras tradicionales, o estas no resuenan contigo, puedes adoptar esta práctica con las palabras de tu propio corazón. Cuando te despiertes en la mañana, toma un momento para cultivar un sentimiento de gratitud.  Una vez esto se volvió un hábito para mí, hizo mis mañanas más luminosas. 

Recitar el Shemá antes de dormir es otra herramienta espiritual para el tiempo corriente. Primero hacemos una pausa y meditamos sobre nuestro día.  Resolvemos mejorar mañana y dejamos ir los errores y afanes del día- tanto los propios como los ajenos. 

Y después decimos el Shemá, un recordatorio de la unidad de Dios y un recordatorio de que somos parte de la unidad del Universo.  Hacer esto todas las noches es una forma de mantenimiento espiritual diario para el alma. Y, en mi opinión, también me ayuda a conciliar el sueño más rápido. Mi corazón se aligera.

Amo como estas prácticas en la mañana y en la noche enmarcan mi día. Me ayudan a comenzar y a terminar mi día con un sentimiento de conexión. Y me recuerdan que las cosas pequeñas pueden ser más grandes que la suma de sus partes.  A pesar de sólo tomar unos pocos minutos, su impacto es profundo. 

Meses como éste, sin grandes fiestas, nos vienen a enseñar (y a recordarnos) que toda la vida es vida espiritual.  Meses como estos nos recuerdan que nuestra vida espiritual está compuesta de simples acciones cotidianas. Todo lo que hacemos es parte de nuestra vida espiritual, o puede serlo, si prestamos atención.

Estas pequeñas prácticas diarias son algunas de nuestras herramientas judías para ayudarnos a prestar atención.  Nos despiertan, no sólo del sueño físico sino del sueño espiritual. Con ellas podemos construir vidas judías ricas y significativas no sólo durante las fiestas sino siempre. 

 

Shalom chaverim y buenos dias amigos! Last month we celebrated the festival of Chanukah. Next month will bring the holiday of Tu BiShvat, known as the “new year of the trees.” But January is an in-between month. One festival is over and the next has not yet arrived.

This pause between holidays is part of spiritual life too. Spiritual life isn’t only the peak experiences when communities come together for holidays or lifecycle celebrations. Of course those are part of spiritual life! But the quiet times, the in-between times, are also spiritual life.

Jewish life — all spiritual life — has a natural ebb and flow. In Hebrew, we say ratzo v’shov. Spiritual life ebbs and flows like the tide. High tide and low tide are both part of the natural rhythm of the sea. Peak times and quiet times are both part of the natural rhythm of spiritual life.

I love our festivals and the rituals that come with them. But I also love the quiet times. They remind me that I can find holiness and sustenance in small actions that are part of my every day. These small practices are among tradition’s tools for building meaningful Jewish lives. 

And I think it’s important that some of these practices don’t require us to come to a special place, to use special items, or even to speak Hebrew. We are Jewish everywhere we go, not just at synagogue. We are Jewish no matter what language we use to speak or to pray. 

Here are two of my favorite daily practices. There are texts and melodies that go with them, but I think the movement of the heart is the most important thing, more important than any special words or tunes. These are two of the most essential tools in my spiritual toolbox.

The first one is thanking God when I wake up. There’s a short traditional prayer for this purpose, called Modeh Ani. You can find it in most siddurim / prayerbooks: “I am thankful before You, living and enduring God. You have restored my soul to me; great is Your faithfulness!”

I love this prayer because it reminds me that being alive is a gift. And it reminds me that even if I feel like I made mistakes yesterday, God has faith that I can be my best self today. I love the idea that just as we seek to have faith in God, we can also believe that God has faith in us.

If you don’t know the traditional words, or if they don’t speak to you, you can do this practice with the words of your own heart. When you wake up in the morning, just pause and cultivate a sense of gratitude. Once this became a habit for me, it made my mornings feel brighter.

Saying the Shema before sleep is another spiritual tool for ordinary time. First we pause before bed, and reflect on the day. We resolve to do better tomorrow, and try to let go of the day’s hurts and mistakes — both mistakes we made ourselves, and mistakes made by others.

And then we say the Shema, a reminder of the Oneness of God and a reminder that we are part of the great unity of the universe. Doing this every night is a form of daily spiritual soul-maintenance. And I think it helps me fall asleep more easily, too. My heart feels lighter.

I love how these morning and evening practices bookend my day. They help me begin and end each day with a sense of connection. And they remind me that little things can add up to more than the sum of their parts. They take only a few minutes, but their impact is deep.

Months like this one, with no big holidays, come to teach us (and then to remind us) that all of life is spiritual life. Months like this one remind us that spiritual life is made up of simple everyday actions. Everything we do is part of spiritual life… or can be, if we pay attention.

And these small daily spiritual practices are some of our Jewish tools for helping us pay attention. They help us wake up: not just from literal sleep, but from spiritual sleep. With them we can build Jewish lives that are meaningful and deep: not only at holiday times, but always.

 

By Rabbi Rachel Barenblat. Translated by Rabbi Juan Mejia.

Deciembre 2019: Palabras del Torá

Earlier this fall, three of Bayit’s co-founders traveled in Cuba with Rabbi Sunny Schnitzer of Cuba America Jewish Mission. We asked communities there what we could offer them after returning home, and they asked for video teachings. That’s the origin of this project: regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This first video offering features a Chanukah teaching from Rabbi Sunny Schnitzer. We’re grateful to R’ Sunny, to the Cuban Jewish communities that welcomed us into their midst, and to Rabbi Juan Mejia for helping us bring this project to life. — The Builders at Bayit 

 

Palabras del Torá / A “vort” of Torah – December 2019 – R’ Sunny Schnitzer from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

Sigue leyendo para ver el texto del video en español e inglés. / Read on for the text of the video in Spanish and in English.

 


El famoso rabino Shlomo Carlebach cuenta una historia sobre un hombre que conoció en Moscú en la década de 1970, cuando las cosas todavía eran realmente malas para los judíos en la Unión Soviética.

Una noche, Shlomo estaba cantando en un salón de Moscú en Simjat Torá. Luego, este chico le cuenta a Shlomo su historia.

“Fui encarcelado porque soy judío. Sabía que los cargos eran falsos, pero no tenía defensa. Pasé casi diez años en un campo de trabajo siberiano. Durante la mayoría de esos años largos, fríos y amargos, no tuve contacto con ningún otro judío. Entonces, un día, escuché que otro judío había sido encarcelado en una celda al otro lado del campo. Decidí buscarlo, a pesar del peligro personal. Quería desesperadamente ver a otro judío, hablar con otro judío, decir “Shalom Aleijem” a otro judío antes de morir en ese desierto abandonado.”

Cuando lo encontré, susurré: “Shalom aleijem, landsman (paisano)”.

Volvió la cabeza ligeramente y susurró: “¡Ahora no! No se nos permite hablar. Saben que somos judíos. ¡No dudarán en disparar si rompemos las reglas!”

Ignoré su súplica y seguí susurrando; “¿Sabes que esta noche es la primera noche de januká?”

“¡¿Y qué?!”, exclamó, su susurro cada vez más fuerte y más agitado. “¿De qué nos sirve ser judíos? ¿A dónde nos ha llevado?”

Yo persistí. “Escucha, he estado en este campo de prisioneros por casi diez años. Todo este tiempo, he buscado otro judío. Cantemos juntos Maoz Tsur. ¿Recuerdas cómo va?”

Las lágrimas llenaron los ojos de mi amigo. Susurró: Yo solía cantar Maoz Tsur con mi padre cuando era un niño pequeño. No lo he escuchado desde entonces “.

Le rogué que se uniera a mí. Comenzó a tararear la melodía suavemente. Vaciló con las palabras.

Mientras cantaba, su voz se hizo más fuerte. No notamos la conmoción en la torre de vigilancia.

Parecía que los guardias tenían como objetivo dispararnos por perturbar la paz. Entonces oímos gritos. El capitán ordenaba a los guardias que se detuvieran.

Bajó de la torre de vigilancia y se acercó a nosotros.

Apuntó su arma hacia nosotros y preguntó: “¿Qué están haciendo ustedes dos judíos?”

Respondí tan educadamente como pude: “Estamos cantando una canción”.

“¡Entonces canta más!” ordenó el capitán.

“No nos deshonre haciéndonos cantar más. Sabemos que nos disparará. Hágalo ahora. ¡Termine con esto! “, supliqué.

La voz del capitán de repente se volvió más amigable.

“No voy a dispararte. Continúa cantando esa melodía. Quiero escucharla.”

Reanudamos el canto.

Mientras cantamos, vimos lágrimas llenar los ojos del capitán y rodar por sus mejillas.

Cuando terminamos, el capitán habló.

“Cuando comenzaste a cantar, tuve un vago recuerdo de escuchar esa melodía antes. De repente, los recuerdos de ir a la sinagoga con mi padre me invadieron. Cuando tenía doce años, fui reclutado por la fuerza en el ejército. Llegué al rango de capitán. No tuve conexión con mi familia durante años. Ahora me doy cuenta de que todavía soy judío, aunque han pasado al menos cuarenta y cinco años desde que tuve algo que ver con mi gente. Esta noche entiendo que todavía soy parte del pueblo judío.”

Espontáneamente, los tres comenzamos a cantar Maoz Tsur nuevamente. Nuestros ojos se llenaron de lágrimas. No sé si alguna vez volveré a experimentar un momento tan santo.

Después de que terminamos, el capitán prometió que haría todo lo que estuviera en su poder para acelerar nuestra liberación. Esperamos la mayor parte del año hasta que estuvimos libres. Vine a Moscú para celebrar Simjat Torah con mi gente. Bendíceme que el próximo año seré libre como tú. Bendíceme que el año que viene podré bailar en las calles de Jerusalén en Simjat Torá.”

Mis amigos, nuestra gente sabe lo que es ser cautivo.

Todos recordamos a Alan Gross. Fue un momento difícil para las comunidades judías cubana y estadounidense. Durante su cautiverio, los líderes de la comunidad judía cubana visitaron a Alan en cada festividad judía. Nunca se olvidaron de él. Cuando Alan habló con los medios, pocas horas después de su liberación en 2014, las primeras palabras que salieron de su boca fueron “Jag Sameaj”.

Alan Gross no fue encarcelado porque era judío. Sobrevivió porque era judío. La lección aquí para nosotros es que siempre debemos recordar el poder de nuestra gente y nuestra fe.

Januká Sameaj, mis amigos.


Reb Shlomo Carlebach tells a story about a man he met in Moscow in the 1970’s when things were still really bad for the Jews in the Soviet Union.

One night Shlomo was singing in a hall in Moscow on Simchat Torah. This guy comes up to him to tell Shlomo his story.

“I was incarcerated because I am a Jew. I knew the charges were false, but I had no defense. I spent almost ten years in a Siberian labor camp. For most of those long, cold bitter years, I had no contact with any other Jews. Then, one day, I heard that another Jew had been incarcerated in a cell on the other side of the same prison camp. I decided to seek him out, despite personal danger. I desperately wanted to see another Jew, to talk to another Jew, to say “Shalom Aleichem” to another Jew before I died in that forsaken wasteland.

When I found him, I tiptoed over to him.

I whispered: ‘Shalom Aleichem, landsman (my friend and neighbor).’

He turned his head slightly and whispered: ‘Not now! We are not permitted to talk. The soldiers on the ramparts can shoot us at any minute. They know we are Jews. They will not hesitate to shoot if we break the rules!’

I ignored my fellow Jew’s plea and continued to whisper to him. ‘Do you know what tonight is?’

‘How am I supposed to know what tonight is?’ he demanded.

‘Tonight is the First Night of Chanukah.’

‘So what!’ he exclaimed, his whisper growing louder and more agitated. ‘What good does being Jewish do for us? Where has it gotten us?

I persisted. ‘Listen, I’ve been in this prison camp for almost ten years. All this time, I’ve searched for another Jew. Let’s Maoz Tsur together. Do you remember how it goes?’

Tears filled my friend’s eyes. He whispered, ‘I used to sing Maoz Tsur with my father when I was a little boy. I haven’t heard it since then.’

I begged him to join me in singing. He began to hum the melody softly. He hesitated with the words. Finally, he recalled them.

As he sang, his voice grew louder and more distinct. We did not notice the commotion in the watchtower, for we were so absorbed in what we were doing.

It seemed that the guards were aiming to shoot us for disturbing the peace. Then we heard shouting. The captain was ordering the guards to halt.

He descended from the watchtower and walked over to us.

We trembled when we saw him standing beside us. He aimed his gun but held it steady. Then he demanded gruffly: ‘What are you two Jews doing?’

I answered as politely as I could. ‘We are singing a song.’

‘Then sing more,’ the captain commanded.

‘Please don’t disgrace us by making us sing more. We know you will shoot us. Do it now. Get it over with!’ I pleaded.

The captain’s voice suddenly became more amicable.

‘I am not going to shoot you,’ he said. ‘Please continue to sing that melody. I want to hear it.’

We resumed singing.

As we sang, we saw tears fill the captain’s eyes and roll down his cheeks.

When we finished, the captain spoke.

‘As you began to sing,’ he said, ‘I had a vague recollection of hearing that melody before. Suddenly, memories of going to the synagogue with my father swept over me. When I was twelve years old, I was forcibly conscripted into the army. I rose to the rank of captain. I had no connection with my family for years. Now I realize that I am still a Jew, although it has been at least forty five years since I had anything to do with my people. Tonight I understand that I am still part of the Jewish people.’

Spontaneously, the three of us began singing Maoz Tsur again. Our eyes overflowed with tears. I do not know if I will ever experience such a holy moment again.

After we finished, the captain promised that he would do everything in his power to hasten our release. We waited the better part of a year. Then, a few weeks ago, orders for our release were received. I came here to Moscow to celebrate Simchat Torah with my people. Bless me that next year I will be free like you. Bless me that next year I will be able to dance in the streets of Jerusalem on Simchat Torah.”

My friends, our people know what it is to be captive.

We all remember Alan Gross. It was a difficult time for the Cuban and American Jewish communities. During their captivity, the leaders of the Cuban Jewish community visited Alan at each Jewish holiday. They never forgot him. When Alan spoke with the media, a few hours after his release in 2014, the first words that came out of his mouth were Chag Sameach.

Alan Gross was not jailed because he was Jewish. He survived because he was Jewish. The lesson here for us is that we must always remember the power of our people and our faith.

Chanukah Sameach my friends.

 

 

Rabbi Sunny Schnitzer

By Rabbi Sunny Schnitzer. Translated by Rabbi Juan Mejia.