Palabras del Torá / a “vort” of Torah from R’ Rachel Barenblat

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Rachel Barenblat. The text follows the video, in Spanish and then in English.

 

Shalom javerim, 

En nuestro calendario laico es septiembre. En el calendario judío, estamos en el mes de Elul, el mes que nos conduce a las altas fiestas. 

Algunos enseñan que durante este mes debemos reparar nuestra relación con Dios y con la tradición judía, para que en los diez días de teshuvá entre Rosh Hashaná y Yom Kippur podamos reparar las relaciones entre nosotros. 

¡Otros enseñan que durante este mes, debemos reparar las relaciones entre nosotros para que durante los diez días de Teshuvá podamos reparar nuestra relación con Dios!

En ambos casos, esta es una época para la introspección y para discernir cómo debemos cambiar en el año por venir. 

En Rosh Hashaná el mundo vuelve a comenzar.  El nuevo año trae nuevas oportunidades para escoger: ¿Qué persona queremos ser? ¿Cuál será nuestra relación con la tradición judía y con nuestra Fuente?  ¿Cómo serán nuestra relación con los demás?

Las terribles realidades del coronavirus nos recuerdan que las acciones y elecciones de cada persona pueden afectar a toda la comunidad.  Hemos aprendido cuán fácilmente este virus se esparce, aún por personas que no saben que son portadores. 

Mis elecciones y comportamientos no sólo ponen en riesgo mi salud y mi seguridad sino la de mi familia y mi comunidad y la de todos a mi alrededor.  Porque todos estamos interconectados. 

Esta interconexión es lo que me da esperanza al aproximarnos al nuevo año.

Si trabajamos juntos podemos usar esta interconexión para lograr grandes cosas.  Detener la expansión del virus.  Protegernos los unos a los otros.  Ayudarnos los unos a los otros. Compartir y elevarnos los unos a los otros. 

El Talmud enseña “kol Israel arevim ze bazé” “todo el pueblo de Israel es responsable el uno del otro.”  Es decir, nosotros.  Somos descendientes de Jacob, quien se volvió Israel cuando luchó toda la noche con el ángel y recibió un nuevo nombre al alba.  Somos responsables el uno del otro.  Es nuestro trabajo ocuparnos de los demás en cualquier forma que podamos, porque estamos interconectados.

En Cuba, el otoño pasado presencié la fuerza y conexión de sus comunidades. Ustedes no necesitan el Talmud para saber que son responsables el uno del otro: ustedes lo viven, por quiénes son y por cómo viven.

He aquí otra cosa que me da esperanza: la interconexión más fundamental es verdadera, estemos o no estemos juntos en persona. 

Por supuesto que quiero abrazar a mis seres amados distantes en este momento.  He estado extrañando esos abrazos por meses.  Pero el amor que nos tenemos dura aún cuando no nos podemos tocar.  Del mismo modo que mi cariño por ustedes perdura, aún cuando no puedo estar presente con ustedes. 

Todos los días de Elul, hay una costumbre de rezar el Salmo 27.  Al final de éste viene el siguiente versículo: “Confía en Dios, mantén tu fuerza, abre tu corazón y confía en Dios.”

Nuestra tarea en esta época de teshuvá es aferrarnos a la esperanza.  Fortalecernos, abrir nuestros corazones el uno al otro y aferrarnos a la esperanza.  Aún en tiempos de pandemia o dificultad, aún cuando el mundo a nuestro alrededor parece carecer de sentido. 

La palabra hebrea “teshuvá” es muchas veces traducida como “arrepentimiento” y a veces como “retorno”.  Esta temporada nos llama a retornar a nuestro más alto y mejor ser. Las torá nos recuerda que la teshuvá no se encuentra en el cielo o más allá del mar, donde no podemos alcanzarla.  La teshuvá está muy cerca, en nuestros corazones. 

Y nuestros corazones saben que nuestra tarea en estos tiempos de pandemia es cuidar los unos de los otros.  Porque lo que acaece a una persona impacta al resto.  Porque nuestra interconexión nos hace fuertes, nos transforma en una comunidad, aún cuando estamos lejos. 

Que este nuevo año traiga salud, prosperidad, seguridad y dulzura para todos. 

 

Shalom chaverim.

On the secular calendar it is September. On the Jewish calendar, we are in the month of Elul, the month that leads us to the Days of Awe. 

Some teach that during this month, we should repair our relationship with God and with Jewish tradition, so that during the Ten Days of Teshuvah between Rosh Hashanah and Yom Kippur we can repair our relationships with each other.

And others teach that during this month, we should repair our relationships with each other, so that during the Ten Days of Teshuvah we can repair our relationship with God!

Either way, this is a season for looking inward and discerning how we need to change in the year ahead.

At Rosh Hashanah, the whole world gets to begin again. A new year brings new opportunities to choose. Who do we want to be? What will be our relationship with our Jewish tradition and with out Source? What will be our relationship with each other?

The terrible realities of the coronavirus remind us that each person’s actions and choices can impact the whole community. We have learned how easily this virus can spread, even through people who do not know they are carriers.

My choices and behaviors risk not only my own health and safety, but that of my family, and my community, and everyone around me. Because we are interconnected.

That interconnectedness is what brings me hope as we approach the new year.

If we work together, we can use our interconnectedness to do great things. To stop the spread of the virus. To protect each other. To help each other. To care for each other. To share with each other and uplift each other.

Talmud teaches “kol Yisrael arevim zeh bazeh,” “all of Israel is responsible for one another.” That means us. We are the spiritual descendants of Jacob, who became Yisrael when he wrestled all night with an angel and at dawn received his new name. We are responsible for one another. It’s our job to take care of each other in whatever ways we can. Because we are interconnected.

In Cuba last fall I witnessed the strength and connectedness of your communities. You don’t need Talmud to tell you that we are responsible for one another: you live it, because of who you are and how you are.

Here is another thing that brings me hope: our most fundamental interconnectedness is true, whether or not we are together in person.

Yes, of course, I want to hug my far-away loved ones right now. I have been aching for those hugs for months. But the love between us endures even when we can’t touch. Just as the caring I feel for you endures, even when I am unable to be with you in person.

It is traditional to pray Psalm 27 every day during Elul. At the end of that psalm comes the verse, “Keep hope in God; keep strong, and open your heart wide, and keep hope in God!”

Our task in this season of teshuvah is to hold on to hope. To stay strong, to open our hearts to each other, and to hold on to hope. Even in times of pandemic or hardship, even when the world around us may seem hopeless.

The Hebrew word teshuvah is sometimes translated as repentance, and sometimes as returning. This season calls us to return to our highest and best selves. Torah reminds us: teshuvah is not in the heavens, or across the sea, where we cannot reach it. Teshuvah is as near as our own hearts. 

And our hearts know that our task in this pandemic time is to take care of each other. Because what happens to one person impacts the whole. Because our interconnectedness makes us strong, and makes us into a community, even when we are apart.

May the new year that is coming bring health and prosperity, safety and sweetness for us all.

 

By Rabbi Rachel Barenblat. Translated by Rabbi Juan Mejia.

Zooming In the New Year

Here’s a sketchnote from Steve Silbert illustrating Bayit’s tips and suggestions for how to make the most out of this year’s Zoom Days of Awe:

Sketchnote of tips for t

 

And here’s a short video from founding builder R’ Rachel Barenblat on the same theme:

If you’d rather read about creating sacred space at home, instead of watching it on YouTube, you can find the text here at Rachel’s congregational blog.

 

 

 

Sketchnote by Steve Silbert; YouTube video by R’ Rachel Barenblat.

Palabras del Torá / a “vort” of Torah from R’ Sunny Schnitzer

Palabras del Torá Agosto 2020 from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Sunny Schnitzer. The text follows the video, in Spanish and then in English.

 


Hola mis amigos

Primero, permítame enviarle nuestra admiración por el pueblo cubano que ha hecho lo que Estados Unidos no ha podido hacer: controlar la pandemia del coronavirus. Esto se debe a la disciplina y la dedicación de los cubanos entre sí, a la comunidad. Kol Hakavod.

Sé que estos son los momentos más difíciles en Cuba. La privación económica y la incertidumbre lo socava todo.

Parece que el centro se está derrumbando.

Los judíos sabemos mucho acerca de perder nuestro centro.

Acabamos de pasar por Tisha B’av, el día más negro del calendario hebreo tradicional. Lloramos la destrucción del centro de la vida judía, Jerusalén. Lloramos las cosas que hemos perdido.

En nuestro viaje al punto más bajo de la vida espiritual judía nos llevó a través de Shabat Hazon, el Shabat de la Visión.

Tristemente, la visión que recibimos en nuestra Haftarah, del Profeta Isaías, es una visión de destrucción, miseria y muerte.

“¿Qué golpe caerá después, a medida que se desate más y más violencia y corrupción en la tierra? Si la nación fuera un cuerpo, toda la cabeza estaría enferma y todo el corazón se desmayaría;

Desde la planta del pie, incluso hasta la cabeza, no hay solidez en él; pero heridas, contusiones y llagas supurantes: no han sido tratadas, ni vendadas ni calmadas con medicamentos.

Tu país está desolado; tus ciudades se queman con fuego; los extraños devoran tu tierra en tu presencia, y está desolada.”

Es inquietante escuchar estas palabras pronunciadas hace dos mil quinientos años y mirar a nuestro alrededor hoy.

Pero la visión de Isaías nos recuerda también que nuestra tarea es trabajar por la salud y la paz.

Ahora, después de Tisha B’av, nos reunimos no solo para llorar lo que fue, sino también para aprender de él: para preguntar cómo llegamos aquí y ¿qué haremos ahora con lo que sabemos?

Debido a que hemos sobrevivido a tantas destrucciones en nuestra historia, el pueblo judío sabe mejor que cualquier otro que la humanidad es una. Nosotros, el pueblo judío y nuestro Dios, somos uno. El eterno Ejad.

El coronavirus no conoce límites ni fronteras. Nos está sucediendo a todos.

No hay “ellos”, solo somos nosotros y ninguno de nosotros está solo en esta lucha.

No sabemos qué pasará después en nuestro viaje por el Valle de la Sombra de la Muerte del Coronavirus. No sabemos lo que hay del otro lado.

Pero sí sabemos esto.

Después de Tisha B’av estamos en una trayectoria ascendente a las alturas de la alegría. El momento en que somos más íntimos con HaShem, Rosh Hashaná y Iom Kipur. El viaje desde nuestro punto más bajo al más alto ocurre relativamente rápido, cuarenta nueve días desde abajo hacia arriba. Siete días por siete. Siete es el número de creación.

HaShem siempre está creando algo nuevo para nosotros. Tendremos fe en nuestra historia, fe en los demás y fe en que el cambio siempre llega.

Si bien el tiempo es diferente para los seres humanos que para Dios, y para nosotros, los mortales, puede parecer que el cambio es lento, para Dios, una vida humana no es más que un abrir y cerrar de ojos.

Que algún día miremos hacia atrás a este momento y descubramos que esta fue nuestra experiencia también.


Hola Mis Amigos.

First, let me send to you our admiration for the Cuban people who have done what the United States has been unable to do – to control the pandemic of Coronavirus. It is because of the discipline, and dedication of Cubans to each other, to community, that you have achieved this. Kol Hakavod.

I know that these are the most difficult of times in Cuba. The economic deprivation and uncertainty undermines everything.

It seems that the center is collapsing.

We Jews know much about losing our center.

We have just come through Tisha B’av, the blackest day on the traditional Hebrew calendar. We mourn the destruction of the center of Jewish life, Jerusalem. We mourn the things we have lost.

On our journey to the bottom of Jewish spiritual life took us through Shabbat Hazon, the Shabbat of Vision. Sadly, the vision we receive in our Haftarah, from the Prophet Isaiah, is a vision of destruction, misery, and death.

“What blow will fall next, as more and more violence and corruption is unleashed in the land? If the nation were a body, the whole head would be sick, and the whole heart faint;

From the sole of the foot even unto the head there is no soundness in it; but wounds, and bruises, and festering sores: they have not been treated, not bandaged nor soothed with medication.

Your country is desolate; your cities are burned with fire; strangers devour your land in your presence, and it is desolate.”

It is haunting to listen to these words spoken twenty five hundred years ago and look around us today.

But the vision of Isaiah reminds us also that our task is to work for health and peace.

Now, after Tisha B’av, we gather not only to mourn what was, but also to learn from it: to ask how did we get here, and what shall we do now with what we know?

Because we have survived so many destructions in our history, the Jewish people know better than any other that humanity is one. We the Jewish people and our God are one. The eternal Ejad.

Coronavirus knows no boundaries and no borders. It is happening to all of us.

There is no “them” there is only us and none of us is alone in this struggle.

We don’t know what happens next in our journey through the Valley of the Shadow of Death of Coronavirus. We do not know what is on the other side.

But we do know this.

After Tisha B’av we are on an upward trajectory to the heights of joy. The time when we are most intimate with HaShem, Rosh Hashanah and Yom Kippur. The journey from our lowest point to the highest happens relatively quickly, 49 nine days from the bottom to the top. Seven days times seven. Seven is the number of creation.

HaShem is always creating something new for us. We will have faith in our history, faith in each other, and faith that change always comes.

While time is different for human beings than it is for God, and it may seem to we mortals that change is slow, to God, a human lifetime is but the blink of an eye.

May we someday look back to this moment and find that this was our experience too.

 


Rabbi Sunny Schnitzer

By Rabbi Sunny Schnitzer.

Palabras del Torá / a “vort” of Torah from R’ Bella Bogart

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Bella Bogart. The text follows the video, in Spanish and then in English.

 

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ Bella Bogart from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

 

Shalom Javerim,

Es para mí un honor y un placer volver a hablar con ustedes y presentar una corta enseñanza sobre el significado profundo de esta temporada del año en el calendario judío.

Uno de los elementos que une a la gente y a los países del mundo es el uso de un calendario común. Casi todo los países, salvo unos cuantos en África y Asia, usan hoy una forma del calendario gregoriano, ya sea por sí solo (como en los Estados Unidos y Cuba) ya sea en combinación con otro sistema (por ejemplo India, Bangladesh o Israel).

El famoso teologo judío del siglo XX, Rabino Mordejai Kaplan, propuso que el pueblo judío muchas veces vive en dos civilizaciones, con un pie en cada mundo. Nuestro calendario hebreo refleja esa dualidad. Como judíos, somos capaces de celebrar fiestas laicas nacionales y culturales -por ejemplo, el 10 de octubre en Cuba y el 4 de julio en los Estados Unidos- como parte de nuestra cultura y, en tanto judíos, nuestros tiempos asignados, nuestros moadim, fluyen en un ritmo propio. Como nuestros vecinos, nos reunimos para celebrar y adorar, y hay veces que nuestros caminos se separan.

Aqui es útil recordar las formas en las que el calendario espiritual judío es diferente, sin importar donde vivimos.

El calendario laico que la mayor parte del mundo sigue es un calendario solar. Sus fechas están basadas en la posición relativa de la tierra con el sol, y a su vez relativa a las estrellas. Este calendario es de origen cristiano, y fija este año como el año 2020 basado en la vida de Jesús.

El calendario espiritual judío es diferente. En el tiempo judío, este año no es el 2020 sino el 5780, a partir de la narrativa biblica de la creacion, y sus fechas estan basadas en los ciclos de la luna. Dado que los doce meses lunares son ligeramente más cortos que un año solar, ocasionalmente ajustamos el calendario para que las fiestas se alineen con sus estaciones originales.

Ahora, me gustaria hablar de vivir en “tiempo judío” y como los ciclos de nuestro calendario reflejan y promueven el viaje de nuestras almas.

El rabino Jonathan Kliger escribe: “Una forma fabulosa de aproximarse a la sabiduria de la tradición judía es estudiar el ciclo anual de las fiestas y estaciones sagradas. Cada tiempo del año posee un propósito espiritual alineado con los ciclos de la naturaleza. Visto de esta manera, al atravesar todo el calendario judío, nos encontramos con todos los temas de la vida humana experimentando el año entero como una senda espiritual. Esto es lo que llamamos vivir en “tiempo judío”.”

En esta epoca del año, correspondiente grosso modo con el mes laico de julio, los judíos llegamos a un nicho especial dentro del calendario judío. Es un intervalo para procesar la energía de duelo y pérdida, de dolor por la destrucción y la violencia que cargamos con nosotros- antes de movernos hacia el siguiente viaje de curación y renovación de las Altas Fiestas de Rosh Hashana y Yom Kippur.

Este año, Julio comienza en la mitad del mes hebreo de Tammuz y transiciona al mes hebreo de Av. Es durante este tiempo que encontramos el periodo simplemente conocido como “las tres semanas”. Entre el 17 de Tammuz (este año cae el 9 de julio) y Tisha Beav (en este año, el 30 de julio), las tres semanas son tradicionalmente consideradas un tiempo de desventura histórica para el pueblo judío. Muchas tragedias y calamidades se atribuyen a este periodo, incluidas entre otras: la ruptura de las tablas de la ley por Moisés al ver a la gente adorando al becerro de oro, la destrucción de los dos templos de Jerusalén. Más tarde, se añadio a esta lista desventuras como la expulsion de los judíos de España, asi como el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Es un tiempo de duelo general.

Mi padre, un refugiado de la Austria de Hitler, solía sollozar y decir: “Oy, shver tsu zain a yid!” (¡Cuán difícil es ser judío!) Yo no me podia conectar con esta afirmación. Y mas concretamente, con relacion a las tres semanas, era dificil para mi encontrar poder o inspiracion en la idea de que el que pueblo judío -o cualquier pueblo- podia ser un imán de tragedia, una victima mundial. De ese modo entendía yo, cuando era joven, lo que decía mi padre.

Mi yo joven sentía que era hora de abandonar esa vieja pesadez, el “fardo” de ese tipo de judaísmo, y en vez centrarme en los aspectos del judaísmo que celebraban y afirmaban la vida. No entendía los ayunos y el llanto, o abstenerse de cortarse el cabello, de afeitarse o de ir a fiestas, solo para lamentar la pérdida de un templo de Jerusalén hace dos mil años. Un templo que muchos de nosotros no querríamos ver restaurado en nuestros tiempos.

Por esto, es un poco sorprendente que con el tiempo haya encontrado un significado tan profundo en la práctica de honrar estas tres semanas. La edad y la experiencia muchas veces nos llevan a nuevos tipos de entendimiento. Este significado profundo es el que quiero compartir con ustedes.

Mi relacion con este periodo de tres semanas en el calendario judío es indicativa de una apreciacion aprendida de TODOS sus ciclos. He aprendido a apreciar como “vivir en tiempo judío” puede enriquecer nuestras vidas. Como individuos y comunidades, hemos sido dotados de un ciclo anual que nos invita a zambullirnos en la amplitud de la experiencia humana. Nos brinda oportunidades de ritualizar nuestras alegrías, al igual que nuestras penas. Al vivir el ciclo anual de “tiempo judío” nos permite sentir y procesar cada año mas profundamente, y a la vez nos conecta con nuestro núcleo divino, con nuestra resiliencia, y tal vez lo mas importante, con nuestra compasion.

Viajamos por el año judío, contando y recontando nuesta historia colectiva como un pueblo judío global, recordando, reviviendo como si todos nosotros estuvieramos en este viaje. ¿Y acaso no lo estamos? Todos experimentamos revelaciones milagrosas, pérdidas desoladoras. Ansiamos nuestra libertad y algunas veces experimentamos redención, revelación. La Torá no es sólo la historia de nuestro viaje colectivo, esta es el mapa de ruta para el alma individual.

Así, cuando observamos, ritualizamos nuestra propia experiencia así como el recordar de nuestro pueblo. Al celebrar nuestras alegrías compartidas y marcando nuestro luto comunitario, entendemos que la nuestra no es una experiencia solitaria. Reconocemos la divinidad presente en los momentos buenos y en los malos. Que la fuente de nuestras bendiciones y dificultades es, últimamente, una y la misma.

Llegamos a entender – no sólo con nuestras mentes sino dentro de nuestros corazones y nuestras almas – que Dios comparte nuestras alegrías y no nos abandona cuando nos sentimos más solos y asustados. Aprendemos y reaprendemos esto para que cuando necesitemos a Dios, sepamos exactamente dónde buscarlo: en Dios y en nuestra conexión global judia.

Que sea así para ustedes. Con bendiciones para todos ustedes.

Shalom.

 

SHALOM CHAVERIM. IT’S MY HONOR AND PLEASURE TO SPEAK WITH YOU AGAIN AND SHARE A BRIEF TEACHING ABOUT THE DEEP MEANING OF THIS TIME OF YEAR ON THE JEWISH CALENDAR.

ONE OF THE THINGS THAT UNITES MOST PEOPLE AND COUNTRIES OF THE WORLD IS A COMMON CALENDAR.  ALL BUT A HANDFUL OF COUNTRIES IN AFRICA AND ASIA USE SOME FORM OF THE GREGORIAN CALENDAR, EITHER BY ITSELF (LIKE THE U.S. AND CUBA), OR IN CONJUNCTION WITH ANOTHER SYSTEM (FOR EXAMPLE INDIA, BANGLADESH AND ISRAEL).

THE FAMOUS 20TH CENTURY JEWISH THEOLOGIAN, RABBI MORDECAI KAPLAN, PROPOSED THAT JEWISH PEOPLE OFTEN LIVE IN TWO CIVILIZATIONS, WITH ONE FOOT IN EACH WORLD. OUR HEBREW CALENDAR REFLECTS THAT DUALITY. AS JEWS, WE ARE FULLY ABLE TO EMBRACE SECULAR NATIONAL AND CULTURAL HOLIDAYS – FOR EXAMPLE OCTOBER 10TH IN CUBA AND THE 4TH OF JULY HERE IN THE UNITED STATES –  AS PART OF OUR CULTURE. AND, AS JEWS, OUR DESIGNATED TIMES, OUR MOADIM, FLOW IN A RHYTHM ALL THEIR OWN. LIKE OUR NEIGHBORS, WE GATHER TO CELEBRATE AND WORSHIP; THERE ARE TIMES THEN WHEN OUR PATHS DIVERGE. 

HERE IT’S HELPFUL TO REMEMBER HOW THE JEWISH SPIRITUAL CALENDAR IS DIFFERENT, ANY WHY THAT’S IMPORTANT NO MATTER WHERE WE LIVE.

THE SECULAR CALENDAR THAT MOST OF THE WORLD FOLLOWS IS A SOLAR CALENDAR.  ITS DATES ARE BASED ON THE POSITION OF THE EARTH RELATIVE TO THE SUN, WHICH THEN SEEMS TO MOVE RELATIVE TO THE STARS.  THE CALENDAR IS OF CHRISTIAN ORIGIN, AND DATES THE PRESENT YEAR AS 2020 – YEARS BASED ON THE LIFE OF JESUS.

THE JEWISH SPIRITUAL CALENDAR IS DIFFERENT.  IN JEWISH TIME, THE YEAR IS NOT 2020 BUT RATHER 5780 (FROM THE BIBLICAL ACCOUNT OF CREATION), AND ITS DATES ARE BASED ON CYCLES OF THE MOON. AND SINCE 12 LUNAR MONTHS ARE SLIGHTLY SHORTER THAN A SOLAR YEAR, WE OCCASIONALLY ADJUST TO KEEP OUR FESTIVALS IN ALIGNMENT WITH THEIR INTENDED SEASONS.

NOW – I WANT TO TALK A LITTLE BIT ABOUT LIVING IN “JEWISH TIME” AND HOW THE CYCLES OF OUR CALENDAR REFLECT AND SUPPORT THE JOURNEY OF OUR SOULS.

RABBI JONATHAN KLILGLER WRITES: “ONE FABULOUS WAY TO APPROACH THE WISDOM OF THE JEWISH TRADITION IS TO STUDY THE ANNUAL CYCLE OF HOLIDAYS AND SACRED SEASONS. EACH TIME OF THE YEAR IS ASSIGNED A SPIRITUAL PURPOSE THAT ALIGNS WITH THE CYCLES OF NATURE… TAKEN AS A WHOLE, WHEN ONE TRAVELS THIS WAY THROUGH THE ENTIRE JEWISH CALENDAR, ONE STRIKES ALL THE THEMES OF HUMAN LIFE, AND ONE EXPERIENCES THE ENTIRE YEAR AS A SPIRITUAL JOURNEY. WE CALL THIS LIVING IN “JEWISH TIME”.

DURING THIS TIME OF YEAR ROUGHLY CORRESPONDING TO THE SECULAR MONTH OF JULY, JEWS REACH A SPECIAL NICHE CARVED INTO THE JEWISH CALENDAR. IT’S AN INTERVAL FOR PROCESSING THE ENERGY OF GRIEF AND LOSS, AND ANY PAIN OF DESTRUCTION AND VIOLENCE THAT WE MIGHT BE CARRYING – PRIOR TO MOVING INTO THE UPCOMING HEALING AND RENEWING JOURNEY TO (AND THROUGH) THE HIGH HOLIDAYS OF ROSH HASHANAH AND YOM KIPPUR.

THIS YEAR, JULY STARTS IN THE MIDDLE OF THE HEBREW MONTH OF TAMMUZ AND TRANSITIONS INTO THE HEBREW MONTH OF AV. IT IS DURING THIS TIME THAT WE ENCOUNTER THE PERIOD KNOWN SIMPLY AS “THE THREE WEEKS.” BETWEEN THE 17TH DAY OF TAMMUZ (THIS YEAR, JULY 9) AND TISHA B’AV (THIS YEAR, JULY 30), THE THREE WEEKS ARE TRADITIONALLY CONSIDERED TO BE A TIME OF HISTORICAL MISFORTUNE FOR THE JEWISH PEOPLE. MANY TRAGEDIES AND CALAMITIES ARE ATTRIBUTED TO THIS PERIOD, INCLUDING AMONG OTHER THINGS, MOSES BREAKING THE FIRST SET OF TABLETS (WHEN HE SAW HIS PEOPLE WORSHIPPING THE GOLDEN CALF), AND THE DESTRUCTION OF THE TWO HOLY TEMPLES IN JERUSALEM. (LATER, FOLKS CAME TO INCLUDE LATER MISFORTUNES SUCH AS THE EXPULSION OF THE JEWS FROM SPAIN, AND EVEN THE BEGINNING OF WORLD WAR I.  SO, IT’S A TIME OF GENERAL SORROW.)

MY FATHER (A REFUGEE FROM HITLER’S AUSTRIA) OFTEN SIGHED AND PROCLAIMED, “OY, S’SHVER TSU ZAYN A YID! ( IT’S HARD TO BE A JEW!) I DID NOT RELATE.  AND, SPECIFICALLY REGARDING THE THREE WEEKS, IT WAS DIFFICULT FOR ME TO FIND POWER OR INSPIRATION IN THE IDEA THAT THE JEWISH PEOPLE — OR ANY PEOPLE, REALLY — COULD BE A TRAGEDY MAGNET, THE WORLD’S VICTIMS. THAT’S HOW I, AS A YOUNG PERSON, UNDERSTOOD WHAT MY FATHER WAS SAYING.  

BUT TO ME, IT FELT LIKE TIME TO SHED THAT OLD HEAVINESS, THE “BURDEN” OF THAT KIND OF JEWISHNESS, AND REVEL IN ITS CELEBRATORY, LIFE-AFFIRMING SIDE. I DIDN’T UNDERSTAND FASTING AND WEEPING, OR ESCHEWING HAIRCUTS, SHAVING AND PARTIES – ALL TO MOURN THE TWO THOUSAND-YEAR OLD LOSS OF A TEMPLE IN JERUSALEM. A LOSS, BY THE WAY, OF SOMETHING A GOOD NUMBER OF US WOULD NOT WANT TO SEE RESTORED IN MODERNITY.

PERHAPS, THEN, IT’S A BIT SURPRISING THAT I HAVE COME TO FIND SUCH DEEP MEANING IN HONORING THESE THREE WEEKS. AGE AND LIFE-EXPERIENCE OFTEN LEAD US TO NEW KINDS OF UNDERSTANDING.  THIS DEEP MEANING IS WHAT I WANT TO SHARE WITH YOU.

MY RELATIONSHIP WITH THIS THREE-WEEK INTERVAL OF THE JEWISH CALENDAR IS INDICATIVE OF A LEARNED APPRECIATION FOR ALL ITS CYCLES OF TIME. I’VE TRULY COME TO APPRECIATE HOW “LIVING IN JEWISH TIME” CAN DEEPEN OUR LIVES.  AS INDIVIDUALS AND COMMUNITIES, WE ARE GIFTED WITH AN ANNUAL CYCLE THAT INVITED US TO DIVE INTO THE BREADTH OF HUMAN EXPERIENCE. IT OFFERS US OPPORTUNITIES TO RITUALIZE OUR JOYS, AS WELL AS OUR SORROWS. LIVING THE ANNUAL CYCLE OF “JEWISH TIME: NOT ONLY ALLOW US TO FEEL AND PROCESS MORE DEEPLY EACH YEAR, IT CONNECTS US WITH OUR DIVINE CORE, OUR RESILIENCY AND, PERHAPS MOST IMPORTANT IN TODAY’S WORLD, OUR COMPASSION. 

WE TRAVEL THROUGH THE RITUAL YEAR, TELLING AND RETELLING OUR COLLECTIVE STORY AS A GLOBAL JEWISH PEOPLE, REMEMBERING, RELIVING… AS IF EACH ONE OF US IS ON THAT JOURNEY. AND, ARE WE NOT? WE EXPERIENCE MIRACULOUS REVELATIONS, CRUSHING LOSSES. WE YEARN FOR FREEDOM AND SOMETIMES EXPERIENCE REDEMPTION… REVELATION.  TORAH IS NOT ONLY THE STORY OF A COLLECTIVE JOURNEY, SHE IS A ROAD MAP FOR THE INDIVIDUAL SOUL.  

SO, WHEN WE PRACTICE, WE RITUALIZE OUR OWN EXPERIENCE, AS WELL AS OUR PEOPLE’S REMEMBERING. IN CELEBRATING SHARED JOY AND MARKING COMMUNAL LOSS, WE COME TO UNDERSTAND THAT OURS IS NOT A SOLITARY EXPERIENCE. WE RECOGNIZE AND ACKNOWLEDGE THE DIVINITY IN MOMENTS, GOOD AND BAD – THAT THE SOURCE OF OUR BLESSINGS AND OUR DIFFICULTIES, ULTIMATELY, IS ONE AND THE SAME. 

WE COME TO UNDERSTAND — NOT JUST UNDERSTAND WITH OUR MINDS, BUT KNOW DEEP IN OUR HEARTS AND SOULS — THAT GOD SHARES OUR JOYS AND HAS NOT ABANDONED US WHEN WE FEEL LOST AND AFRAID. WE LEARN AND RELEARN THIS, IN ORDER THAT WHEN WE NEED GOD THE MOST, WE WILL KNOW EXACTLY WHERE TO LOOK – TO GOD, AND TO THE WHOLE OF OUR GLOBAL JEWISH CONNECTIONS.

MAY IT BE SO FOR YOU.  BLESSINGS TO YOU ALL. SHALOM.

 

By Rabbi Bella Bogart. Translated by Rabbi Juan Mejia.

Palabras del Torá / a “vort” of Torah from R’ David Markus

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi David Markus. The text follows the video, in Spanish and then in English.

 

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ David Markus from Bayit: Building Jewish on Vimeo.


Shalom a mis hermanos y hermanas cubanos de Klal Yisrael, nuestra familia global judía que, cada dia, se siente más como una familia – a pesar de la distancia.

Espero y rezo que este mensaje los encuentre sintiéndose saludables, fuertes, resistentes y seguros.

La vista desde mi casa en Nueva York es muy diferente a la de hace un año.   Hace un año, me deje llevar y pensé que el mundo era un lugar más seguro y saludable de lo que verdaderamente es.   El coronavirus ha cambiado, para siempre, como yo veo el mundo, mi comunidad y toda comunidad.

Yo puedo imaginar algunas de las imágenes que el coronavirus — y también, las protestas, han traído a sus televisores y a sus dispositivos digitales.   Puedo sentir algunas de las experiencias que estos cambios globales han traído a sus tiendas, a sus familias y a sus barrios: más escásez, más racionamiento, mas penuria.

En la penuria,y tambien en las protestas, tornamos los unos a los otros.   Esta es la manera cubana de hacer esas cosas.   Es como los judios de Cuba han sobrevivido el “periodo especial” y toda adversidad – natural o humana – tanto antes como después.

Honrar nuestra humanidad esencial – y tornar a los demás de una causa colectiva – es una lugar común cubano que muchos norteamericanos olvidan a menudo.   Si bien hemos caído en la tentación de vernos como entes separados — los unos de los otros – el coronavirus nos está enseñando, una vez más, que  estamos interconectados.

El mundo necesita aprender esta lección en lo más profundo de nuestras almas, y, en el alma de nuestras sociedades.   Es una importante lección — y una lección, por demás, muy judía.

El judaísmo nos enseña que, a veces, sólo un cambio radical de perspectiva puede hacernos ver esta verdad y otras verdades fundamentales.   Hay tiempos en la vida, tan fuertes, que lo cambian todo.   En cada vida – en sus vidas y en la mía propia – hay momentos personales que nos transforman hasta el tuétano.   Estos momentos de transformación también son aquellos en los que sentimos más empatía, y esto no es una coincidencia.   Es una verdad espiritual fundamental.

La época del coronavirus no es solamente un época personal: es un momento global, es un momento para toda la humanidad.   Estos momentos cambian civilizaciones enteras, y suceden más infrecuentemente que nuestros momentos personales de cambio – pero igual suceden, ciertos como el flujo de la historia misma.

Justamente la semana pasada, el pueblo judio celebró uno de estos momentos colectivos.   Shavuot, la fiesta de la entrega de la Torá, es el aniversario en la tradición judía del momento en que Moisés y el pueblo de Israel estuvieron juntos en el Monte Sinaí.   La Torá describe que Moisés, y el pueblo, estaban juntos k’ish ejad – como una sola persona – pues solo así podrían recibir los Diez Mandamientos.   Unidos, como si fueran una misma persona, vieron el humo del Monte Sinaí.   Unidos como si fueran una persona, sus sentidos tan confundidos que literalmente vieron el trueno: contemplaron con sus propios ojos las palabras de Dios.

Este momento fue tan confuso que cambio la historia para siempre.   El judaismo, el cristianismo, el islam, el flujo del espíritu, el flujo de la historia misma — todo se remonta ultimamente al Monte Sinaí.

Ésta es una de las grandes contribuciones al mundo — no sólo la Torá, no sólo los Diez Mandamientos, no sólo las reglas del ético vivir – sino también la idea radical de que un momento de cambio de visión: cuando es compartida por todos, puede cambiarlo todo.

En el calendario judío, esto sucedió la semana pasada.   Hecho y cumplido.   La próxima gran fiesta es Rosh Hashaná en unos cuantos meses. – Y entonces, ¿ahora qué?

Tal vez, la lección más grande del judaísmo no es que los Diez Mandamientos hayan sido dados en una explosion de luz y amor en el Monte Sinaí, sino que la Torá no terminó – ahí en ese momento.   Después del Monte Sinaí hubo una gran travesía hacia adelante: ¡Hay más libros de la Torá de Moisés que ocurren después del Monte Sinaí que antes de este!

Esto nos enseña que nuestra Torá, y nuestro judaísmo, no son sólo colecciones de grandes momentos.   La Torá fue puesta en nuestras manos, por toda la posteridad, para cargarla y cumplirla dia tras dia, dondequiera que nos lleve la vida.

Esta es la lección profunda del ese mes que sigue a Shavuot. Es nuestra responsabilidad vivir estos valores, orgullosos de nuestra herencia, pero sin conformarnos con el heroísmo y las luchas de nuestros ancestros.   No se trata del pasado sino del ahora: la humanidad necesita de todo nuestro ejemplo de amor, de empatía y de conexión – no sólo en las fiestas, sino cada dia.

Ustedes fueron ejemplos claros de estos principios – para mí y mi comunidad de Nueva York cuando visitamos Cuba el otoño pasado.   Fue tangible, y muy especial para nosotros. Los judios de Cuba cambiaron para siempre nuestra manera de ver el mundo.   Sospecho que la experiencia no fue tan especial para ustedes, ya que está es su naturaleza día a día.

Ustedes son la prueba del principio judio de que la vida judía es más que fiestas.   Es el amor, la benevolencia, la compasión, y la empatía que nos mostramos los unos a los otros todos los días.   Estas son las grandes joyas de la Torá: amar al prójimo como a nosotros mismos, particularmente cuando esto es difícil.   Es está empatía, nuestra identidad y destino compartidos, que nos ayudarán a cumplir la Torá en nuestros días, durante este momento en que el coronavirus está transformando el mundo.

De mi corazón al de ustedes, les envio bendiciones de resiliencia y salud – y – de todo aquello que necesitamos para vivir estos valores eternos en un mundo que los necesita y nos necesita a todos.

Shalom Javerim.   


Shalom to my Cuban sisters and brothers among Klal Yisrael, our global Jewish family that feels ever more like a family even across the span of distance.  I hope and pray that this message finds you feeling healthy, strong, resilient and safe.

The view from my home in New York feels so different from this time last year.  This time last year, I let myself believe that somehow my world was safer and healthier than it actually was.  The coronavirus changed forever how I see the world, my community and every community.

I imagine some images that the coronavirus – and now the protests – have brought to your televisions and digital news feeds. I can sense some experiences that global shifts are bringing to your stores, families and neighborhoods – more shortages, more regulations, more hardship.

In hardship, we turn to each other.  It’s the Cuban way.  It’s how the Jews of Cuba survived the “special period” and every adversity – natural and human – both before and since.

Honoring our essential humanity – and turning to each other in common cause – is a Cuban truism that we Americans too often forget. If ever we are tempted to regard ourselves as separate from each other, the coronavirus is teaching us yet again how interconnected we are.

The world needs to learn that lesson deeply in our own souls, and in the souls of our societies.  It’s an important lesson — and a very Jewish lesson at that.

Judaism teaches that the more people empathize with each other — the more our lives feel connected on the inside — the more we and our world can heal its rifts and injustices. Empathy is the felt sense that what happens to you happens to me. Empathy grows in shared experience and in knowing deeply that our fate is intertwined.

Judaism also teaches that sometimes only a radical change of perspective can help us see these and other fundamental truths.  Times in life come that are so big that suddenly they change everything.  Into each life, into your lives and my own, come those personal moments that transform us to our core.  Those transformation moments happen also to be the moments that we most feel our empathy – and it’s no coincidence.  It’s core spiritual truth.

This coronavirus moment isn’t only a personal moment: it’s a global moment, a moment for all humanity.  Moments that shift whole civilizations come more rarely than our own individual moments, but they come as sure as the flow of history itself.

Just last week, Judaism celebrated one of those collective moments.  It was Shavuot, the festival of receiving Torah, Jewish tradition’s anniversary of the moment when Moses and the Children of Israel stood together at Mount Sinai.  Torah recounts that they stood together k’ish echad — like one person – for only together could they receive the Ten Commandments.  Together as one, they saw Sinai smoke.  Together as one, their senses were so scrambled that they actually saw thunder: they saw the words of God.

That moment was so scrambling that it changed history forever.  Judaism, Christianity, Islam, the flow of spirit, the flow of history itself — they all trace back through Sinai.

It’s one of Judaism’s great contributions to the world — not just Torah, not just the Ten Commandments, not just rules for ethical living – but also the radical idea that a single moment of changed vision, shared together as one, can change everything.

On the Jewish calendar, that was last week — over and done.  The next major holiday is Rosh Hashanah months ahead.   So what now?

Maybe Judaism’s greatest teaching isn’t that the Ten Commandments were given in a burst of light and love on Mount Sinai, but rather that Torah didn’t end right then and there.  After Sinai there was a great journey ahead: far more of Torah’s Five Books of Moses come after Sinai than before!

We learn that our Torah, and our Judaism, aren’t about big moments only.  Torah was given into our hands for all of time to come – to carry and fulfill day after day, wherever life take us.

That is the deep meaning of this month following Shavuot.  It is on us to live those values, proud of our heritage but not resting on the heroism and struggles of our ancestors.  It’s not about then but about now: humanity needs every example of love, empathy and interconnection that we can offer — not just on holidays but every day.

You exemplified those principles to me and my community in New York, when we visited Cuba last autumn.  It was palpable and very special to us.  The Jews of Cuba changed forever how we see the world.  I suspect it all felt far less special to you, because it’s how you are.

You prove the Jewish principle that Jewish life is more than festival days.  It’s about the love, kindness, compassion and empathy we show each other every day.  These are the great jewels of Torah — to love another as we love ourselves, even when it’s difficult.  It is empathy, our shared identity and shared fate, that will help fulfill Torah in our own day, in this coronavirus moment now transforming the world.

From my heart to yours, I send blessings for resilience and health, and for all that we need to live these timeless values in a world that needs them — and needs us all.  Shalom chaverim.

By Rabbi David Markus. Translation by Rabbi Juan Mejia.

Mayo 2020 Palabras del Torá / May 2020 Words of Torah from R’ Rachel Barenblat

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ Rachel Barenblat from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Rachel Barenblat, translated into Spanish by Rabbi Juan Mejia. The text follows, in Spanish and then in English.

Shalom javerim.  Espero que estén tan bien como puedan estarlo en este dolorosos momentos de pandemia.  Ocupan un lugar en mi mente y en mi corazón. 

Este es uno de mis tiempos favoritos del año.  No sólo porque finalmente ha llegado la primera en el lugar en el que vivo, sino porque en esta temporada estamos en un viaje de marcar el tiempo juntos.

En la segunda noche de Pésaj, comenzamos a contar el Omer.  Contamos el Omer durante 49 días.  Hace mucho tiempo, comenzábamos estos 49 días con una ofrenda de cebada, y terminamos estos 49 días con una ofrenda de trigo: los primeros frutos dados a Dios.  Después de la destrucción del Templo, aprendimos a entender estas siete semanas como un tiempo de preparación para recibir la Torá en el Monte Sinaí.  Nuestra cosecha no es dada en grano, sino en el crecimiento interno de nuestros corazones y nuestras almas.

Para nuestros místicos, estas siete semanas se convirtieron en una oportunidad para reflexionar sobre las siete cualidades que compartimos con nuestro Creador.  Jésed- amor abundante. Guevurá – límites y fuerza.  Tiféret – harmonía y balance.  Netzaj – duración y persistencia.  Hod – humildad y esplendor.  Yesod – nuestras raíces y nuestra capacidad de generación.  Maljut – nobleza y presencia.  Cada semana y cada día de cada semana, está dedicada a una de estas cualidades.  Cada día del Omer iluminamos una faceta diferente de este trabajo interno que estamos llamados a acometer. 

Cada noche, la cuenta del Omer nos invita a hacer una pausa y notar dónde estamos en el flujo del tiempo.  Bendecimos a Dios quien nos hace santos al conectarnos-ordenarnos y quien no manda a contar el Omer.  Y decimos, en voz alta, el número que corresponde al nuevo día que comienza.   Amo esta tradición porque me invita a notar el paso del tiempo.  Me llama a estar presente en el momento. Y me invita a pensar sobre estas siete cualidades- amor, límites, balance, duración, humildad, arraigo, presencia —- y cómo debo incorporarlos en mi vida.

En estos tiempos de pandemia, creo que necesitamos estas siete cualidades aún más.  Necesitamos amor para motivarnos a seguir.  Necesitamos límites saludables para mantenernos seguros.  Necesitamos balance entre nuestros anhelos y nuestros miedos.  Necesitamos perseverar.  Necesitamos ser humildes.  Necesitamos ahondar nuestras raíces. Y necesitamos estar presentes con los demás y con Dios, aún cuando estar presentes es doloroso.

Al final de este viaje de trabajo interno llega Shavuot: el aniversario del día en el que recibimos la Torá en el Monte Sinaí.  Contar el Omer conecta la liberación con la revelación.  Fuimos liberados del lugar estrecho para un propósito:  recibir la Torá y estar en un pacto con Dios.

Todos estábamos juntos en el Monte Sinaí: cada alma judía que ha existido o existirá.  Contar el Omer es como contar los días que faltan para una reunión familiar.  En Shavuot, nos levantamos para recibir la Torá nuevamente: dondequiera que estamos, quienquiera que seamos.  Aunque no podemos encontrarnos en persona, por la pandemia y por las muchas millas de distancia que nos separan, nos encontraremos en el Monte Sinaí con el espíritu y el corazón.  Que tu viaje del Omer sea significativo y dulce.


Hello friends. I hope you are doing as well as any of us can be in these difficult times of pandemic. You have been much on my mind and in my heart. 

This is one of my favorite times of the year. Not only because it is finally spring where I live — but because at this season, we’re on a journey of marking time together.

On the second night of Pesach, we began counting the Omer. We count the Omer for 49 days. Long ago we used to begin those 49 days with an offering of barley, and we’d end the 49 days with an offering of wheat — a first-fruits offering given to God. After the Temple was destroyed, we came to understand these seven weeks as a time of preparing ourselves to receive Torah at Sinai. Our harvest now is not grain, but the inner growth of our hearts and souls. 

For our mystics, these seven weeks became an opportunity to reflect on seven qualities that we share with our Creator. Chesed – abundant lovingkindness. Gevurah – boundaries and strength. Tiferet – harmony and balance. Netzach – endurance and persistence. Hod – humility and splendor. Yesod – our roots and our generativity. Malchut – noility and presence. Each week, and each day within each week, is dedicated to one of these qualities. Every day of the Omer we illuminate a different facet of the inner work we’re called to do.

Each evening, the Omer count invites us to pause and notice where we are in the flow of time. We bless God Who makes us holy in connecting-command and Who commands us to count the Omer. And we say, aloud, what number the new day will be. I love this tradition because it calls me to notice the passage of time. It calls me to be present in the moment. And it invites me to think about those seven qualities — love, boundaries, balance, endurance, humility, rootedness, presence — and how I want to embody them.

In this time of pandemic, I think we need those seven qualities even more. We need love to keep us going. We need healthy separations to keep us safe. We need balance between our hopes and our fears. We need to persevere. We need to be humble. We need to grow deep roots. And we need to be present to each other and to God, even when being present is hard. 

At the end of this journey of inner work comes Shavuot: the anniversary of the day when we received Torah at Sinai. Counting the Omer links liberation with revelation. We are freed from the Narrow Place for a purpose: to receive Torah, and to be in covenant with God. 

We were all there at Sinai: every Jewish soul that has ever been or ever will be. Counting the Omer is like counting the days until a family reunion. On Shavuot, we will all stand together to receive Torah anew: whoever we are, wherever we are. Even though we can’t convene in person — because of the pandemic, and because of the miles between me and you — I’ll see you at Sinai in my spirit and in my heart. May your Omer journey be meaningful and sweet.

 

By Rabbi Rachel Barenblat. Translated by Rabbi Juan Mejia.

A New Melody for Gratitude

From founding builder Rabbi Bella Bogart comes this new setting for Modah Ani, the morning gratitude prayer. She writes:

Modeh Ani, meaning “I give thanks,” is a morning prayer traditionally sung or recited by Jews before rising from bed. It offers thanks to God for restoring a person’s soul when she awakens. The prayer highlights God’s mercy and trust in giving a soul back to a person to greet a new day, because Jewish tradition teaches that a soul departs from a person during sleep and returns in the morning.

Modeh Ani encourages me to recall entering a sacred covenant with God and to recall God’s trust in choosing me to help mend our broken world amidst the chaos of a new day. When my “soul” returns to me, my conscience and awareness also return, reminding me that I have the capacity and responsibility to build good relationships and healthy communities.

“I am grateful before You, living and enduring God, that you have mercifully restored my soul to me. Great is Your faithfulness!”

R’ Bella uses feminized God-language and names God as Breath of Life: modah ani l’fanayich, ruach ha’olam / she-he-che-zart bi nishmati b’chemla, rabbah emunatech. If you prefer masculine God-language and naming God as Sovereign / King, this melody also works well with the traditional words: modah/modeh ani l’fanecha, melech chai v’kayam / she-he-che-zarta bi nishmati b’chemla, rabbah emunatecha.

Palabras del Torá / a “vort” of Torah from R’ Sunny Schnitzer

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Sunny Schnitzer. The text follows the video, in Spanish and then in English.

 

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ Sunny Schnitzer from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

 

¡Hola mis amigos!

¡Los extraño tanto! Tenía la esperanza de venir a Cuba el mes pasado, pero la realidad del Coronavirus hizo que los viajes internacionales fueran imprudentes y difíciles. Los judíos estamos familiarizados con las plagas. De hecho, somos expertos porque discutimos y aprendemos sobre las plagas todos los años. Pero, ¿por qué este año es diferente de todos los demás? Porque este año nos enfrentamos a esta nueva realidad.

Oremos para que nuestra situación actual termine pronto.

Continué cada semana aquí en mi comunidad dirigiendo servicios en Shabat y escribiendo sermones e historias. Estoy particularmente enfocado en escribir sermones divertidos para ayudarnos a olvidar por unos momentos nuestras preocupaciones y problemas.

Recientemente, hice una broma en nuestros servicios de Shabat que molestó a algunas personas. La broma fracasó porque ignoró el consejo que he ofrecido muchas veces a colegas y amigos. “Nunca uses el sarcasmo cuando hable en público”. Decir lo contrario de lo que realmente quieres decir no siempre es entendido por todos tus oyentes. El sarcasmo está lleno de peligros y lleva al arrepentimiento.

Los amantes del lenguaje y las palabras a menudo admiran el sarcasmo. Su uso muestra un agudo ingenio e inteligencia. Pensamos en Jonathan Swift y Enrique Vila Matas, que eran maestros del oficio. Nos reímos sinceramente de los comediantes y actores que nos deslumbran con sus lenguas rápidas. Pero no todos aman a Jonathan Swift y no todos “captan” a Soledad Huete en Siete Vidas. Lo que sale de nuestras bocas no siempre está claro.

Una de las libertades para trabajar durante Pesaj es la “libertad de boca”. Nuestros rabinos ven la boca como la parte más peligrosa del cuerpo. Es el único órgano que puede causar problemas en ambas direcciones: lo que entra (comida y bebida) y lo que sale (habla). Es tan peligroso que es la única parte del cuerpo que tiene dos coberturas: dientes duros y labios suaves. La mayoría de nosotros somos esclavos de la boca, tanto en lo que comemos como en lo que hablamos.

En la noche del Seder intentamos reparar esto. En lugar de una conversación mundana, tenemos la mitzvá para hablar sobre el pueblo judío que sale de Egipto para elevar el habla, y la matzá y las cuatro copas de vino para elevar la comida y la bebida.

La estructura del hebreo utilizada en nuestra “Maggid”, nuestra historia, insinúa el objetivo de “libertad de boca”. La palabra Pesaj se puede dividir en dos palabras: Peh Saj, que significa literalmente “la boca habla”. La gran mitzvá de Pesaj es “le contarás esta historia a tus hijos”. Se nos ordena contar la historia del Éxodo durante toda la noche. Y como está escrito en la Hagadah: “Cuanto más cuentes la historia, más serás digno de elogio”.

La palabra hebrea, Paróh, (Faraón, el perseguidor del pueblo judío en la historia de Pesaj) se puede dividir en dos palabras: Peh Rah, “mala boca”.

Nuestra esclavitud en Egipto se caracteriza en la Torá como Peraj, (trabajo difícil) que también puede leerse como dos palabras: Peh Rach, que significa “boca suelta”.

Creo que todos lo entienden, así que ahora cerraré la boca con una bendición.

Que todos nos merezcamos en este Pesaj para liberarnos de la “mala boca” y superar la “boca suelta” donde entra demasiada comida y bebida incorrecta y se escapan demasiadas palabras inapropiadas. Que nuestras reuniones, incluso los pequeños sederim que debemos tener este año por la necesidad de la situación de salud pública que enfrentamos, sean gratificantes y nutritivos para el cuerpo y el alma.

A Zissen Pesaj – Kasher v’sameaj!

 

Hello my friends!

I miss you so much! I had hoped to come to Cuba last month, but the realities of the Coronavirus made international travel unwise and difficult. We Jews are familiar with Plagues. In fact we are the experts because we discuss and learn about plagues every year. But why is this year different than all other years? Because this year we are faced with this new reality. Let us pray that our current situation will end soon. 

I have continued each week here in my community to lead services on Shabbat and write sermons and stories. I am particularly focused on writing funny sermons to help us forget for a few moments our worries and troubles.

Recently, I made a joke at our Shabbat services that disturbed some people. It failed as a joke because it ignored the advice that I have offered many times to colleagues and friends. “Never use sarcasm when engaged in public speaking.” Saying the opposite of what you really mean isn’t always understood by all of your listeners.  Sarcasm is fraught with danger and leads to regret.

Lovers of language and words often admire sarcasm. Its use displays a sharp wit and intelligence. We think of Jonathan Swift and Enrique Vila Matas who were masters of the craft. We laugh heartily at comedians and actors who dazzle us with their quick tongues. But not everyone loves Jonathan Swift and not everyone “gets” Soledad Huete in Seven Lives. What comes out of our mouths isn’t always clear.

One of the freedoms to work on during Pesach is “freedom of the mouth.” Our rabbis view the mouth as the most dangerous part of the body. It is the only organ that can cause problems in both direction — what comes in (food and drink) and what goes out (speech). It is so dangerous, it is the only part of the body that has two coverings — hard teeth and soft lips. Most of us are slaves to the mouth, both in what we eat and in what we speak.

On Seder night we attempt to repair this. Instead of mundane conversation, we have the mitzvah to speak about the Jewish people leaving Egypt to elevate speech, and the matzah and Four Cups of wine to elevate eating and drinking.

The structure of the Hebrew used in our “Maggid,” our story, hints at the goal of “freedom of the mouth.” The word Pesach can be divided into two words: Peh Sach, which means literally “the mouth speaks.” The great mitzvah of Pesach is “you will tell to your children this story.” We are commanded to tell the story of the Exodus the whole night long. And as it is written in the Hagadah – “The more you tell the story, the more you shall be worthy of praise.” 

The Hebrew word, Paroh, (Pharaoh, the persecutor of the Jewish people in the Pesach story) can be divided into two words: Peh Rah, a “bad mouth.” 

Our slavery in Egypt is characterized in the Torah as Perach, (difficult work) which can also be read as two words: Peh Rach, which means “a loose mouth.”

I think you all get it, so I will now close my mouth with a blessing.

May we all merit on this Pesach to free ourselves from the “bad mouth,” and to overcome the “loose mouth” where too much of the wrong food and drink come in and too many inappropriate words slip out. May our gatherings, even the small sederim we must have this year by necessity of the public health situation we face, be rewarding and nourishing to body and soul. A sweet and kosher Pesach to all.

 

Rabbi Sunny Schnitzer

By Rabbi Sunny Schnitzer. 

Palabras del Torá / a “vort” of Torah from Rabbi Bella Bogart

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi Bella Bogart, translated into Spanish by Rabbi Juan Mejia. The text follows the video, in Spanish and then in English.

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ Bella Bogart from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

 

Shalom javerim. Saludes mis amigos. Con nuestra visita a Cuba todavía en mi mente, estoy muy impresionada con su comunidad.  Es un gran honor y un placer compartir palabras de Torá con ustedes. 

En este mes de “Adar” celebramos la festividad de Purim, la cual conmemora eventos registrados en el final del Tanaj (las escrituras judías: Torá, Profetas y Escritos).

La Meguilá de Ester, el rollo de Ester, es leída en voz alta en Purim. La historia sucede en el siglo IV aEC en Persia, en el reino del rey Ajashverosh.  Conmemora la salvación de nuestro pueblo de Hamán, un oficial persa que estaba planeando asesinar a todos los judíos. Sus planes fueron frustrados por Mordejai el justo y la bella Ester, que había sido elevada a ser la reina de Persia.  La meguilá (Ester 9:22) nos instruye:

לַעֲשׂוֹת אוֹתָם, יְמֵי מִשְׁתֶּה וְשִׂמְחָה, וּמִשְׁלֹחַ מָנוֹת אִישׁ לְרֵעֵהוּ, וּמַתָּנוֹת לָאֶבְיֹנִים. 

 “Haced días de fiesta y regocijo, mandad porciones el uno al otro y dad regalos a los pobres.”

 El día de la redención del decreto de Hamán se convirtió en un día judío de regocijo, fiesta, carnaval, desfiles, banquetes, bebida y esparcimiento en general son actividades tradicionales en Purim hasta el día de hoy. Es una mitzvá enviar enviar regalos de comida a los necesitados en Purim o poner unas monedas en las caja de tzedaká.  Es también una mitzvá en Purim compartir una cena celebratoria y alegrarse. 

Los textos sagrados del judaísmo contienen las historias claves de nuestro pueblo.  En nuestra práctica espiritual interactuamos con estos textos en una variedad de niveles: podemos estudiarlos directa y simplemente, o podemos acceder a interpretaciones “místicas” y secretas. 

Una forma particularmente íntima de entrar en contacto con la Torá y las mitzvot es asumirlas como un mapa de ruta interno, un manual para vivir nuestras mejores vidas. 

En el comienzo de la historia de la meguilá se cuenta de cómo Mordejai salvó al rey de dos asesinos. La trama toma un rumbo inesperado cuando es Hamán y no Mordejai quien recibe la recompensa y se vuelve el honorado primer ministro.  Hamán toma control absoluto de todo el reino y todos los súbditos son mandados a postrarse frente a él. Mordejai es el único que se rehúsa a postrarse.

La meguilá de Ester (como buena parte de la Torá) habla del viaje de nuestra alma y de la experiencia humana. Los personajes y eventos describen las fuerzas que se desenvuelven en nosotros y en nuestras vidas. Sólo que han sido dados nombres particulares: Mordejai, Ester, Hamán, etc.  Veamos ahora la historia desde esta perspectiva.

  • Mordejai: el secreto más íntimo de nuestra alma, la parte de nosotros que aspira a la espiritualidad, queriendo sólo apegarse al creador.
  • Ester: la fuerza de la fe.
  • Hamán: egoísmo, vanidad.
  • El rey: el creador, la fuente de amor y de aceptación.

Mordejai representa nuestro ser altruista. Cuando encarnamos nuestra naturaleza de Mordejai, sólo deseamos conectarnos y servir la intención divina. No hay mejor recompensa esperada o posible. 

Cuando Hamán domina en el reino, es una metáfora del egoísmo tomando el control.  Sólo nuestro ser más elevado, enfocado en un propósito más alto puede resistir el yugo del ego. Por hemos sido bendecidos con una voz interior de Mordejai: una voz que nos recuerda quién es en verdad el “rey” y aclara a quién y qué debemos servir con lealtad, sin importar el costo.

La práctica espiritual requiere y facilita el trabajo de encontrar y reconocer a nuestro Hamán interior. La historia de Purim resalta la inevitable destrucción inherente a servir sólo al ego.

Dios no es mencionado explícitamente en la Meguilá. Somos llamados a reconocer la divinidad escondida en la historia (el mismo nombre de “Ester” significa “escondida”). Pero podemos ver la divinidad escondida en la historia, del mismo modo que trabajamos para ver la mano de Dios en todos los momentos de nuestra vida. 

Ester nos enseña el poder de una comunidad unida, al mostrar cómo todos los judíos se unieron con ella en ayuno y oración. El poder de esta unificación es lo que le permite acercarse al rey directamente y es el verdadero milagro de Purim.  En nuestra vida, la unidad comunal empodera la energía de la fe y nos da una línea directa de comunicación con la divinidad.

Les deseo las más felices celebraciones de Purim. Que las mitzvot de dar y compartir profundicen el día y que la Torá continúe enriqueciendo sus vidas. 

 

 

SHALOM, CHAVERIM. GREETINGS MY FRIENDS. OUR VISIT TO CUBA IS STILL FRESH IN MY MIND; I AM TRULY INSPIRED BY YOUR COMMUNITY. IT IS MY HONOR AND PLEASURE TO SHARE A FEW WORDS OF TORAH WITH YOU. 

IN THIS CURRENT MONTH OF “ADAR” WE CELEBRATE THE HOLIDAY OF PURIM, MARKING EVENTS RECORDED IN THE FINAL BOOK OF THE TANAKH (HEBREW SCRIPTURE: TORAH, PROPHETS AND WRITINGS).  

MEGILAT ESTHER, THE SCROLL OF ESTHER, IS READ ALOUD ON PURIM. THE STORY UNFOLDS IN 4TH CENTURY PERSIA, IN THE REIGN OF KING ACHASUERUS. IT COMMEMORATES THE SAVING OF OUR PEOPLE  FROM  HAMAN, A PERSIAN OFFICIAL WHO WAS PLANNING TO KILL ALL THE JEWS. HIS PLANS WERE FOILED BY  THE RIGHTEOUS MORDECAI  AND  BEAUTIFUL ESTHER, WHO HAD RISEN TO BECOME THE QUEEN OF PERSIA. MEGILLAT ESTHER (9:22) INSTRUCTS US  

לַעֲשׂוֹת אוֹתָם, יְמֵי מִשְׁתֶּה וְשִׂמְחָה, וּמִשְׁלֹחַ מָנוֹת אִישׁ לְרֵעֵהוּ, וּמַתָּנוֹת לָאֶבְיֹנִים. 

 “MAKE DAYS OF FEASTING AND GLADNESS, AND OF SENDING PORTIONS ONE TO ANOTHER, AND GIFTS TO THE POOR.”   

THE DAY OF DELIVERANCE FROM HAMAN’S DECREE BECAME A DAY OF JEWISH REJOICING.   MASQUERADING, CARNIVALS, PARADES, FEASTING, DRINKING AND CELEBRATION ARE CUSTOMARY PURIM ACTIVITIES TO THIS DAY. IT IS A PURIM MITZVAH TO SEND GIFTS OF FOOD TO THOSE IN NEED, OR TO PLACE A COUPLE OF COINS IN A TZEDAKAH BOX. IT IS ALSO A MITZVAH ON PURIM TO SHARE A CELEBRATORY MEAL WITH OTHERS, AND TO REJOICE! 

JEWISH SACRED TEXTS CONTAIN OUR PEOPLE’S ROOT STORIES. IN OUR SPIRITUAL PRACTICE WE INTERACT WITH THOSE TEXTS ON VARYING LEVELS: FROM LEARNING THE STRAIGHTFORWARD, PLAIN MEANING – TO ACCESSING HIDDEN, “SECRET” MYSTIC INTERPRETATIONS. 

ONE PARTICULARLY INTIMATE WAY TO ENGAGE WITH TORAH AND MITZVOT IS AS INNER ROAD MAP; A HANDBOOK FOR LIVING OUR BEST LIVES. 

THE BEGINNING OF THE MEGILAH STORY DEPICTS HOW MORDECHAI SAVED THE KING FROM TWO ASSASSINS. THE PLOT TAKES AN UNEXPECTED TURN WHEN IT IS HAMAN, NOT MORDECHAI, WHO IS REWARDED AND BECOMES THE HONORED HEAD OF ALL MINISTERS. HAMAN GAINS TOTAL DOMINATION OF THE KINGDOM AND ALL THE KING’S SUBJECTS ARE ORDERED TO BOW BEFORE HIM. MORDECHAI IS THE ONLY ONE WHO REFUSES TO BOW. 

MEGILAT ESTHER (LIKE MUCH OF TORAH) SPEAKS TO OUR SOUL’S JOURNEY AS WELL AS OUR HUMAN EXPERIENCE. THE CHARACTERS AND EVENTS DESCRIBE FORCES THAT UNFOLD WITHIN US AND WITHIN OUR LIVES. THEY’VE BEEN GIVEN THE NAMES MORDECAI, ESTHER, HAMAN, ETC.  SO, LET’S TAKE A FRESH LOOK AT THE STORY THROUGH THIS LENS. 

  • MORDECAI  = OUR INNERMOST SOUL’S DESIRE, THE PART OF US THAT ASPIRES TO SPIRITUALITY, WANTING ONLY TO CLING TO THE CREATOR. 
  • ESTHER = THE ENERGY AND POWER OF FAITH 
  • HAMAN = EGOISM, VANITY 
  • THE KING = THE CREATOR, THE SOURCE OF BESTOWAL AND LOVE 

MORDECAI  REPRESENTS OUR ALTRUISTIC SELF. WHEN WE EMBODY OUR MORDECAI NATURE, THERE IS ONLY ONE DESIRE  – TO CONNECT WITH AND SERVE THE DIVINE INTENTION. NO GREATER REWARD IS EXPECTED, OR EVEN POSSIBLE. 

WHEN HAMAN RULES THE KINGDOM, THE METAPHOR IS EGOISM RISEN OUT OF CONTROL. ONLY OUR HIGHER SELVES, FOCUSED ON A GREATER PURPOSE WILL RESIST SUBJUGATION TO THE EGO. WE ARE GIFTED WITH AN INNER MORDECAI; A VOICE THAT REMINDS US WHO THE REAL “KING” IS AND CLARIFIES TO WHOM AND WHAT ONE SHOULD REMAIN LOYAL, WHATEVER THE COST.  SPIRITUAL PRACTICE DEMANDS AND FACILITATES THE WORK OF FINDING AND RECOGNIZING THE HAMAN WITHIN US. THE PURIM TALE HIGHLIGHTS THE INEVITABLE DESTRUCTION INHERENT IN SERVING ONLY THE EGO.  

GOD IS NOT MENTIONED EXPLICITLY IN THE MEGILAH. WE ARE CALLED UPON TO RECOGNIZE THE HIDDEN DIVINITY IN THE STORY THE VERY NAME “ESTHER” MEANS HIDDEN IN HEBREW. BUT WE CAN SEE THE DIVINITY HIDDEN IN THE STORY, JUST AS WE WORK TO SEE THE HAND OF GOD IN EVERY MOMENT OF OUR LIVES. 

ESTHER TEACHES US THE POWER OF A UNITED COMMUNITY, AS ALL THE JEWS JOIN HER IN FASTING AND PRAYER. THE POWER OF THAT UNIFICATION IS WHAT ALLOWS ESTHER TO ADDRESS THE KING DIRECTLY, WHICH IS A GREAT MIRACLE OF PURIM. IN OUR LIVES COMMUNAL UNITY EMPOWERS THE ENERGY OF FAITH AND GIVES US A DIRECT LINE OF COMMUNICATION TO DIVINITY. 

I WISH YOU THE VERY HAPPIEST OF PURIM CELEBRATIONS. MAY THE MITZVOT OF GIVING AND SHARING DEEPEN THE DAY, AND MAY TORAH CONTINUE TO ENRICH YOUR LIVES. 

 

By Rabbi Bella Bogart. Translated by Rabbi Juan Mejia.

Febrero 2020: Palabras del Torá / February 2020 Torah video

Palabras del Torá / a “vort” of Torah – R’ David Markus from Bayit: Building Jewish on Vimeo.

Each month Bayit offers regular video “vorts” (words of Torah / teachings from Jewish tradition) offered in or translated into Spanish, designed for Cuban Jewish communities and available to Spanish-speaking Jews everywhere. This month’s video offering features a teaching from Rabbi David Markus, translated into Spanish by Rabbi Juan Mejia. The text follows, in Spanish and then in English.

 

Shalom javerim – Hola amigos!

Desde mi viaje a Cuba en el otoño pasado, la profunda calidez y orgullo que tantos judíos cubanos compartieron conmigo y con mi congregación neoyorquina se ha quedado en mí y en mi corazón.  Sigo inspirado por su orgullo, tenacidad y auténtica dedicación. Ustedes me enseñaron, a mí y a muchos miembros de mi congregación, una parte importante de lo que verdaderamente significa vivir como judíos.

La palabra hebrea javer (amigo) conlleva un significado más profundo, que también conlleva un importante mensaje sobre este periodo del calendario judío. Es algo que tenemos en común a pesar de las diferencia de cómo vivimos y también, precisamente, a causa de las diferencias de cómo vivimos.

La palabra hebrea javer extrae su significado profundo de la raíz trilítera ח.ב.ר. (jet, bet, reish) que significa “conectar” o “amarrar”.  Los verdaderos amigos no son simples conocidos pasajeros, sino que están profundamente conectados, amarrados el uno al otro, tanto interna como externamente.  De esta misma raíz verbal vienen las palabras hebreas para “unir”, “asociar”, y “pareja de estudio”. Estas son la esencia de toda comunidad.

En palabras que no puedo expresar completamente, me siento mejaber. Me siento conectado con los judíos de Cuba, parcialmente por cómo ustedes compartieron tan generosamente conmigo las conexiones entre ustedes.  Inmediatamente me hicieron sentir parte de su comunidad. Ustedes saben, intuitivamente, que construir comunidad es el secreto para la supervivencia y el florecimiento judío a través de los siglos.

Esto también tiene un profundo significado en esta época del año y en las tres fiestas judías que se aproximan, una por mes, en la luna llena del mes de Febrero (Shevat), Marzo (Adar) y Abril  (Nisán). Estas tres fiestas, en su esencia, también tratan de aquello que nos conecta más profundamente.

Primero viene Tu Bishvat.  En el 2020 comenzará en la noche del 9 de Febrero.  Coloquialmente esta fiesta es conocida como el “año nuevo de los árboles”, pero místicamente es un profundo recordatorio de que toda la naturaleza, incluídos nosotros, está unida.  Lo que pasa a cualquier parte de la naturaleza, también le pasa a la totalidad. Lo que le pasa a uno de nosotros, nos pasa a todos. En la luna llena de Febrero, tomémonos el tiempo para observar cómo toda la naturaleza está conectada.  Este año, al mirar a la luna llena, sabré que es la misma luna que ustedes ven y me alegraré en nuestra mutua conexión.

Después viene Purim. En el 2020 comenzará la noche del 9 de Marzo. Los niños judíos conocen a Purim como el “halloween judío”, celebrando la antigua historia de Ester y Mordejai, es un tiempo en el que nos disfrazamos para esconder nuestra verdadera identidad.  Los otros dos significados profundos de Purim que más me llaman la atención tienen que ver con este aspecto de la conexión. El primero es que el destino judío sube y baja colectivamente; estamos juntos en esto, del mismo modo que los judíos persas cuya angustia y victoria la fiesta de Purim rememora.  El otro es que, sin importar qué máscaras usemos en nuestras vidas, qué usemos para ocultarnos, qué hagamos para protegernos de nuestro ser más real y vulnerable, todos compartimos exactamente este impulso de auto protección. Nuestras máscaras, nuestras apariencias, no son lo que somos verdaderamente. Estamos conectados más por lo que somos internamente.

Luego viene Pesaj. En el 2020 comenzará en la noche del 8 de Abril.  Conocemos a Pésaj como la historia eterna de nuestra liberación de la esclavitud- la piedra angular de nuestra identidad judía.  Pésaj simboliza nuestra conexión con nuestros ancestros, por la promesa divina de nuestra liberación y por la celebración del Séder que es increíblemente similar en todo el mundo judío.  También conocemos a Pésaj como un llamado moderno a la justicia. Nuestra propia liberación no será completa hasta que liberemos a todos los amarrados injustamente. Estamos conectados por este llamado judío fundamental a la justicia social, a ayudar a curar un mundo con aún demasiados faraones, aún demasiada esclavitud y demasiada vulneración de la dignidad humana.

Tu Bishvat, Purim y Pésaj.  Son tres lunas llenas consecutivas de conexión.  Son tres oportunidades de celebrar las conexiones entre nosotros, nuestra herencia y nuestra comunidad.  Son tres oportunidades para construir comunidad- el secreto de la vida judía que ustedes bien conocen ya.  Son tres oportunidades para oir el continuo llamado judío a fortalecernos y juntos vivir más enteramente- por nosotros, por la naturaleza y por toda la humanidad.

Les envio bendiciones de alegría en esta temporada con estas tres lunas llenas que nos invitan a conectarnos con la naturaleza, con la comunidad y con la libertad humana.  De mi corazón para el vuestro: Jag sameaj.

 


Shalom javerim – Greetings, friends!

Since my trip to Cuba last fall, the deep warmth and pride that so many Cuban Jews shared with me and my New York Jewish community have stayed with me in my heart.  I continue to feel inspired by your pride, tenacity and genuine caring. You have taught me, and many in the community I serve in New York, part of what it really means to live as Jews.

The Hebrew word javer (friend) encodes a deeper meaning, that also encodes something important about this season in the Jewish calendar.  It’s something we have in common both despite differences in how we live, and precisely in differences in how we live.

The Hebrew word javer draws its deep meaning from the three-letter root ח.ב.ר. (jet, bet, reish), which means to connect or bind.  Real friends aren’t just passive acquaintances: they are deeply connected, bound together both inside and between.  From this same root word come the Hebrew words for “join,” “association,” and learning partnership. These are the essence of community.

In ways that words can’t fully express, I feel m’jaber / connected with the Jews of Cuba, partly because you so generously shared with me your connections with each other.  Instantly you helped me to feel like part of your community. You know intuitively that community-building is a secret of Jewish surviving and thriving over the centuries.

This, too, is a deep meaning of this time of year and its three Jewish holidays that will follow, once per month, at the full moon of each month of February (Shevat), March (Adar) and April (Nissan).  All three holidays, in their essence, also are about what most connects us.

First comes Tu B’shevat (in 2020, the night of February 9-10).  Colloquially it’s the “New Year of the Trees,” but mystically it’s a deep reminder that all of nature is joined together, including all of us.  What happens to any part of nature happens to the whole. What happens to any of us touches all of us. At February’s full moon, take time to notice how all of nature connects. This year, I will look up at the full moon, knowing it’s the same full moon for you, and I will revel in our connection together.

Next comes Purim (in 2020, the night of March 9-10).  Jewish children might know Purim as a kind of “Jewish Halloween” celebrating the ancient story of Esther and Mordechai, a time when we dress in costume as if to conceal who we really are.  Two other deep meanings of Purim that most speak to me are about connection. One is that Jewish fate rises and falls together: we’re in it together, no less than Persian Jews whose collective plight and triumph Purim honors.  Another is that whatever masks we might wear in our lives, whatever conceals us, whatever we do to protect against being most vulnerable and real, we all share exactly that self-protective impulse. Our masks, our outward appearances, are not who we really are.  We are most connected by what’s inside.

Then comes Passover (in 2020, starting the night of April 8).  We know Passover as the timeless story of liberation from bondage – our cornerstone of Jewish identity.  Passover stands for our connection by ancestry, by the divine promise of liberation, and by the seder celebration that is astonishingly similar for Jews everywhere.  We also can know Passover as a modern clarion call to justice. Our own liberation will not be complete until we free all who are wrongly bound. We connect by that essential Jewish calling of social justice, to help heal a world that still has far too many Pharaohs, too much bondage, too much affront to human dignity.

Tu B’shevat, Purim and Passover.  They’re three consecutive full moons of connection.  They’re three opportunities to celebrate our connections to each other, heritage and community.  They’re three opportunities to build community – the secret of Jewish life that you already know.  They’re three opportunities to heed the continuing Jewish call to become stronger and more whole together – for ourselves, for the natural world, and for all humanity. 

I send blessings of joy for this season, these three full moons that call us into our connections with nature, community and human freedom.  From my heart to yours, Jag sameaj! 

 

By Rabbi David Markus. Translated by Rabbi Juan Mejia.